Austin Forey (J.P.Morgan AM): “Hay que tener en cuenta el potencial de crecimiento de empresas concretas, no de países concretos”

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Cedida (J.P.Morgan AM)

Los mercados emergentes se han colocado en los primeros puestos de la lista de preferencias para este 2021. No es para menos si te tiene en cuenta que son muchos más los catalizadores positivos que los riesgos a los que se enfrentan en este año de esperada recuperación económica. La debilidad del dólar, la mayor estimación de crecimiento gracias a la contención del COVID- 19 sobre todo en Asia, el alza de las materias primas y la apertura hacia los inversores extranjeros son solo algunos de esos catalizadores que no solo se producen a corto plazo sino también a largo.

“La historia estructural a largo plazo de los mercados emergentes, impulsada por la aparición de la clase media y las demandas de los consumidores, no ha cambiado. A medida que el mundo se adapta a las nuevas formas de vida normales, creemos que las tendencias estructurales preexistentes en la renta variable de los mercados emergentes seguirán acelerándose”, afirma Austin Forey, cogestor de JPMorgan Funds – Emerging Markets Equity Fund, uno de los pocos fondos de renta variable emergente que tiene el Sello FundsPeople 2021 por su calificación ABC.

Esa evolución que han protagonizado los mercados emergentes en las últimas décadas los han acercado cada vez a los desarrollados y hoy en día la inversión en emergentes no implica una prima de riesgo excesiva, al menos no más alta que la que implica la propia inversión en renta variable. «Los mercados emergentes se están pareciendo más a los mercados desarrollados, en el sentido de que la creación de valor en el sector empresarial está siendo fuertemente impulsada por factores muy similares”, apunta Forey.

Las áreas favoritas

Y entre esos factores cita la digitalización, el desarrollo de modelos de negocio basados en internet o la creación de valores intangibles. De hecho, son estas áreas a las que dedica la mayor parte de su patrimonio. “la mayor parte de la cartera está invertida en sectores que se ajustan ampliamente a esta caracterización: servicios de software, servicios de internet, juegos, marcas de consumo, incluso bolsas de valores”.

Esta estrategia le ha dado un muy buen resultado no solo en 2020, al que despidieron con una rentabilidad del 20% si no también en los años anteriores ya que, según los datos de Morningstar, el fondo lo ha hecho mejor que su categoría en cada uno de los últimos cuatro años. De ahí que acumule rentabilidades anualizadas de dos dígitos tanto a un año, como a tres y a cinco años.

Diferenciar el grano de la paja

«Para aprovechar las oportunidades en los mercados emergentes, creemos que es clave adoptar un enfoque activo y ascendente. Los inversores deben tener en cuenta el potencial de crecimiento de empresas concretas, en lugar de adoptar un punto de vista sobre países concretos”, afirma Forey. En concreto, lo que él persigue es encontrar esos negocios que cuentan con una ventaja competitiva, con capacidad de gestión de una forma sostenible y que sean capaces de obtener un rendimiento financiero gracias a esa capacidad competitiva. Y cita como ejemplos las posición que tiene en la argentina Mercado Libre, una de las pocas firmas latinoamericanas de su portfolio, que está concentrado en más de un 70% en compañías asiáticas. De hecho, sus  tres mayores pociones son Taiwan Semiconductor, Samsung Electronics y Tencent Holdings.

Ese enfoque activo va también acompañado de un sesgo de sostenibilidad que integran en su proceso de selección. “Dado nuestro enfoque a largo plazo y nuestros largos periodos de tenencia de las inversiones, siempre nos ha interesado la sostenibilidad, definida en el sentido más amplio, que está estrechamente ligada tanto a la ventaja competitiva y la solidez económica como al comportamiento responsable de las empresas”, afirma el gestor.