Guía del inversor para seguir las elecciones alemanas

Guía del inversor para seguir las elecciones alemanas, Guía del inversor para seguir las elecciones alemanas
Maheshkumar Painam on Unsplash

Este domingo 26 de septiembre se celebran las elecciones generales en Alemania. Una cita con las urnas que marcará el fin de la era Merkel. Y, posiblemente, un cambio de gobierno. Las gestoras internacionales analizan las elecciones de Alemania desde el punto de vista de la inversión con las principales implicaciones para las carteras.

Qué esperar de las urnas

A día de hoy las encuestas apuntan a una victoria o bien del Partido Socialdemócrata (SPD) o la conservadora Unión Demócrata Cristiana/Unión Social Cristiana (CDU/CSU). Pero no estaríamos ante una mayoría absoluta. Se abren posibles escenarios de coalición.

Y es que podríamos estar a las puertas de un momento histórico en la política alemana, como bien señala Tilmann Galler, estratega de mercados globales de J.P. Morgan AM. Los sondeos sitúan como favorito al socialdemócrata Olaf Scholz (SPD), actual ministro de Finanzas, seguido de Armin Laschet, de la coalición democrática cristiana conformada por la CDU y su formación hermana bávara, la CSU, y de Annalena Baerbock, candidata del partido ecologista de los Verdes. Lo que Galler ve más probable es que los tres deban sumar fuerzas para poder formar Gobierno en coalición. “Algo insólito en los últimos 60 años de la democracia alemana”, destaca.

Pero es tan sencillo. “Puede que la CDU/CSU no acepte formar parte de una coalición liderada por el SPD y el SPD tampoco sería favorable a una alianza”, defiende François Rimeu, estratega senior de La Française AM. Entonces, los tres pactos más probables que maneja son:

  1. Semáforo: Coalición del SPD, los Verdes y el FDP, con Olaf Scholz como canciller.
  2. Rojo-Rojo-Verde: Coalición del SPD, los Verdes y la Izquierda, con Olaf Scholz como canciller.
  3. Jamaica: Coalición CDU/CSU, Verdes y FDP, con Armin Laschet como canciller.

Efecto en la renta variable

Para la renta variable, el resultado puede ser poco trascendente. El único riesgo en el frente es, según Galler, en caso de que se conformara una coalición de izquierda que incluyera al partido de extrema izquierda Die Linke. “De ser así, se prevé que la política económica alemana experimente un cambio importante: que la intervención del Gobierno sea más acusada y se implementen políticas de redistribución de la riqueza”, explica. Es decir, veríamos un aumento del gasto público, del salario mínimo y de los impuestos, y un incremento significativo de la regulación del sector industrial. Esto podría descarrilar el crecimiento del país y generar nerviosismo en las bolsas.

Pero de momento no es el escenario base que manejan las gestoras. “La necesidad de formar una coalición que probablemente contenga a los Verdes y a los Liberales reduce el riesgo de fuertes medidas de aversión al mercado”, defiende Martin Wolburg, Economista senior en Generali Investments Partners.

Donde sí puede haber más movimiento es en el gasto en infraestructura. “La insuficiencia de las infraestructuras alemanas es una cuestión pendiente desde hace tiempo”, afirma Wolburg. Las estimaciones del déficit de infraestructuras se sitúan entre 450.000 y 500.000 millones de euros.

Todos los partidos quieren abordar el tema de la inversión pública, aunque en distinto grado. Los conservadores son los menos decididos en cuanto a cifras y quieren centrarse en la digitalización y la modernización de la administración. En cambio, los Verdes se proponen realizar inversiones públicas adicionales de 500.000 millones de euros en los próximos diez años. Técnicamente, se gestionará mediante una sociedad instrumental fuera del presupuesto. Los planes de infraestructura de los Verdes reciben el apoyo público de varios institutos. Hay acuerdo en que los bajos tipos de interés actuales deben aprovecharse para invertir en la actividad futura. “Consideramos probable que esta idea (aunque probablemente reducida) llegue a cualquier acuerdo de coalición que incluya a los Verdes”, apunta Wolburg.

Efecto en la renta fija

Ahora bien, los grandes cambios se podrían dejar notar en la renta fija. Aquí el resultado electoral puede girar la balanza, explica Galler. Un nuevo Gobierno integrado por la CDU/CSU y, en particular, por el FDP, defensor acérrimo de las medidas de austeridad y los criterios establecidos en el Tratado de Maastricht, podría paliar los riesgos de diferenciales asociados a la unión monetaria.

Por el contrario, un Gobierno progresista conllevaría un mayor ajuste de los diferenciales entre la renta fija de los países periféricos y los bonos federales alemanes, motivado por la intención de aumentar el gasto público en Alemania, el respaldo de unos límites de déficit y de deuda menos estrictos en la UE y la aceptación de las transferencias fiscales.

Y este es el escenario en el que nos moveríamos si al final gobierna el líder de las encuestas. El manifiesto electoral de los socialdemócratas deja claro que el partido de Scholz considera que la austeridad fiscal es el camino equivocado en el entorno post-Covid. Dentro del marco constitucional alemán, los socialdemócratas pueden intentar agotar todas las posibilidades de elevar los niveles de deuda para financiar el gasto público. “Por tanto, los inversores en bonos deberían prepararse para un aumento de los niveles de emisión de bonos del gobierno alemán, lo que podría ejercer presión al alza sobre los rendimientos de los bonos”, vaticina Wolfgang Bauer, gestor del equipo de renta fija de M&G.

Gana la ASG

Un frente que podría ganar en varios escenarios, según apuntan desde Amundi, es la ASG. Dado que es probable que los Verdes formen parte de cualquier coalición gobernante, es de esperar que esto impulse la sostenibilidad. Claro que hay que tener en cuenta que podría dificultar la consecución de una norma ASG para toda la UE, ya que tradicionalmente los Verdes están en contra de la energía nuclear.

No obstante, para Amundi cobra atractivo la renta variable alemana con un enfoque en aquellas industrias que están en transición hacia el objetivo de cero emisiones netas para 2045.En términos más generales, sectores como la energía verde y la automoción podrían resultar interesantes, dada la atención prestada a la transición hacia la movilidad eléctrica. Es un punto en el que Rimeu coincide: “Han mencionado que quieren garantizar la transición a una economía de cero emisiones con un 100% de energía renovable para 2035. También pretenden que los coches eléctricos sustituyan a los de combustión para 2030.

Pero los Verdes también entrarían en el tablero geopolítico. Por ejemplo, están en contra del controvertido gasoducto Nord Stream 2 que irá desde Rusia a través del Mar Báltico y que el Gobierno de Merkel sigue defendiendo. Han mostrado abiertamente su apoyo a los grupos de la oposición en Rusia, China y Bielorrusia. “En el contexto de la rápida subida de los precios de la energía en Europa y de la desglobalización, esta postura política podría provocar una nueva tensión en los precios del gas a medio plazo, con consecuencias positivas para la inflación”, explica Rimeu.