Las cuatro razones que están favoreciendo el crecimiento de los bonos de impacto

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Foto: katerha, flickr, Creative Commons

Se habla mucho de bonos verdes, azules, sociales o, incluso, del bono de rinocerontes. La inversión de impacto ofrece un conjunto de oportunidades cada vez más amplio y diverso. En 2015 se emitieron bonos de impacto por un valor aproximado de 50.000 millones de dólares. Cinco años después, en 2020, las emisiones anuales alcanzaron los 500.000 millones de dólares, una cantidad que se ha superado en el primer trimestre de 2021.

Tal y como explica Joshua Kendall, director de Inversión Responsable y Stewardship de Insight, filial de BNY Mellon Investment Management, los diversos factores que han contribuido a este crecimiento podrían resumirse en cuatro puntos.

1. Cambios de actitud

A medida que la sociedad adopta los valores y prioridades de los millennials y la generación Z, los inversores también se muestran cada vez más interesados en las empresas que tienen en cuenta su impacto social y medioambiental.

2. Compromiso con la sociedad y el medioambiente

Cada vez son más las empresas que reconocen la importancia de apoyar a las comunidades locales y proteger el medioambiente. La emisión de bonos de impacto puede servir para demostrar el compromiso de las empresas, las multinacionales y los gobiernos con las estrategias de sostenibilidad y contribuir a la consecución de los objetivos marcados por el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

3. Presión regulatoria

Los cambios regulatorios amenazan los modelos de negocio de ciertos sectores, como los suministros públicos. Si no evolucionan, algunas empresas de sectores como la energía podrían enfrentarse a un futuro incierto. Por ejemplo, el abandono gradual del carbón como fuente de energía requiere financiar el desarrollo de tecnologías alternativas.

4. Facilidad de emisión

Emitir un bono de impacto es ahora más fácil que nunca. Los emisores cuentan con más apoyo y asesoramiento (por parte de organismos como la Asociación Internacional de Mercados de Capitales o ICMA) y los inversores demandan cada vez más inversiones de impacto.

Una advertencia

Aunque el crecimiento y la aceptación de los bonos de impacto suelen considerarse algo bueno, los inversores deben saber lo que están comprando. Concretamente, los inversores deben tener cuidado con el denominado impact washing, advierte Kendall. “Los estándares de transparencia pueden ser relativamente laxos, incrementando el riesgo esta práctica, por la que un emisor afirma ser de impacto cuando, en realidad, no lo es tanto”, afirma.

Tal y como indica, esto, a su vez, crea problemas a la hora de comparar las emisiones y el grado de transparencia de los bonos de impacto. Además, la falta de información consistente dificulta que los inversores puedan verificar si el capital de los bonos se ha invertido efectivamente en lo que se suponía.

La ICMA ha intentado resolver este problema con un conjunto de principios de adopción voluntaria. “Los Principios de los Bonos Verdes de la ICMA ofrece un estándar de transparencia con la intención declarada de promover la integridad en el desarrollo del mercado de bonos verdes. Sus Principios de los Bonos Sociales y Principios de los Bonos Sostenibles plantean objetivos similares”.

En su opinión, el crecimiento del mercado de los bonos de impacto ofrece más opciones para los inversores que desean contribuir a resolver los problemas ligados al cambio climático y la desigualdad. “Sin embargo, la eficacia y la validez de cada bono de impacto varía, por lo que los inversores deberían contar con procesos robustos que les permitan analizar cada emisión y elegir con cabeza”, concluye.