Los bonos de duración corta ofrecen un atractivo yield, a la espera del final de la tempestad causada por la inflación

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Iñigo Bilbao Goyoaga. Fuente: Cedida

TRIBUNA escrita por Iñigo Bilbao-Goyoaga, Managing Partner, Estudios Bursátiles SL, Experto en Fondos, ETF e inversión colectiva.

Los Bancos Centrales se encuentran inmersos en la lucha contra la inflación. Tanto en EE.UU. como en UE superó el 8% durante 2022 y reconducir al objetivo del 2% es prioritario. Con ese fin están subiendo los tipos de interés.

Las subidas de tipos son malas noticias para familias, empresas y gobiernos que estén endeudados. Los tipos se mantendrán elevados sólo el tiempo necesario para resolver esta anomalía. Lo lógico es que una vez vuelva la inflación al nivel pre-pandemia y preguerra fronteriza, los Bancos Centrales los bajen para aliviar de nuevo las obligaciones de pagos mensuales.

Esta situación ha generado una curva de tipos de interés invertida tanto en EE.UU. como en UE, donde los bonos a corto plazo (0 a 3 años), ofrecen una TIR (Yield en término anglosajón), más elevada que en los tramos de más largo plazo.

La curva refleja las expectativas que tienen los inversores profesionales sobre lo que ocurrirá con los tipos. Actualmente descuentan que, el escenario más probable, es que los Bancos Centrales los volverán a bajar en cuanto la inflación este bajo control.

La renta fija juega una importante función protectora en las carteras mixtas, ayudando a diversificar el riesgo. Es un componente esencial de las mismas ante posibles nuevas turbulencias en los mercados. Conviene ser precavidos. Los conflictos fronterizos, así como de otra índole con Rusia y China, quizá no hayan hecho más que empezar.

 Una vez terminen los Bancos Centrales de subir tipos y permanezcan en esos niveles durante una temporada, el rendimiento total que ofrecen los bonos, compuesto por los cupones más el incremento de precio, será bastante atractivo. No debemos en absoluto despreciar la relevancia que tiene la reinversión de los cupones en el rendimiento total obtenido por la inversión. La magia del interés compuesto estará trabajando a nuestro favor.

Dada la curva de tipos de interés invertida en la deuda con la que nos encontramos actualmente, así como la intención de los Bancos Centrales de no dañar más tiempo del necesario las economías de familias, empresas y gobiernos con tipos elevados, recomiendo centrar las inversiones de renta fija en la parte corta de la curva, es decir, invertir en bonos con duración corta. Es en esa zona donde podemos encontrar más valor.

En este contexto, los inversores particulares, no solo en España, han despertado su apetito por las letras del tesoro y otros activos de corto plazo. Conviene recordar que existen a su disposición atractivos fondos de inversión y ETF que invierten en los tramos cortos de la curva. En estos fondos y ETF, gestionados por gestoras profesionales, el gestor dispondrá de flexibilidad para encontrar aquella inversión que sea más interesante para el ahorrador en cada momento, en un marco fiscal más benévolo.