Recuperación en juego: ¿será suficiente el estímulo fiscal para EE.UU.?

Alvaro Cabeza (UBS)
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TRIBUNA de Álvaro Cabeza, country head Iberia, UBS AM. Comentario patrocinado por UBS AM.

Joe Biden será el próximo presidente de Estados Unidos, no hay duda de ello. No obstante, es probable que jure el cargo con un Senado republicano y esto ha generado grandes incógnitas sobre cómo y cuándo llegará el próximo estímulo fiscal. En particular, hay riesgo de que los republicanos no acepten ningún apoyo fiscal adicional, redescubriendo un compromiso con la política fiscal más extremista. Asimismo, es probable que este escenario dé lugar a un apoyo fiscal suficiente para una economía que todavía se enfrenta a los retos de la pandemia, aunque menos de lo que se esperaba si hubiera habido un Gobierno demócrata unido.

De todas maneras, los recientes comentarios del republicano Mitch McConnell, presunto líder de la mayoría en el Senado, alivian algunas de estas preocupaciones. McConnell expresó su deseo de ofrecer estímulos adicionales antes de fin de año y se mostró dispuesto a ayudar a los gobiernos estatales y locales como parte de dicho paquete. En otras palabras, un estímulo reducido es mejor que nada, con el ahorro en los hogares aún significativo, pero en claro retroceso. De este modo, el riesgo de cola asociado a esta configuración de los poderes legislativo y ejecutivo ha disminuido. Por supuesto, hay que vigilar muy de cerca si la voluntad de McConnell de llegar a un acuerdo fiscal se hace realidad.

El escenario más reciente de un presidente demócrata y un Senado republicano mientras la economía se recuperaba de una grave crisis económica se produjo en 2010. La consolidación fiscal que se produjo cuando los senadores republicanos adoptaron una línea más rígida en el gasto público fue un obstáculo para el desarrollo de la recuperación.

Por ello, es importante que los inversores no esperen una economía persistentemente lenta basada en esta comparación histórica. La economía disfruta de más impulsos en esta coyuntura. Hasta la fecha, la recuperación, particularmente en el mercado laboral, ha sido más vigorosa de lo previsto. Las medidas fiscales han sido amplias, permitiendo que los ingresos de los hogares aumenten incluso en medio del fuerte retroceso de la actividad. Los balances de los hogares están más saneados que durante la crisis financiera. Por su parte, la política monetaria está en condiciones de seguir siendo más flexible para impulsar el crecimiento a medida que la recuperación cobre impulso. Y dado que la naturaleza de esta conmoción es fundamentalmente diferente, una vacuna eficaz contra el COVID-19 tiene el potencial de mejorar sustancialmente las perspectivas de actividad.

Evidentemente, hay ciertos desconocidos sobre los resultados de las elecciones que suponen un riesgo alcista para la expansión fiscal. El control del Senado de EE.UU. no será confirmado hasta que se completen las dos elecciones especiales del 5 de enero en el estado de Georgia. Los demócratas parecen tener una batalla cuesta arriba para ganar ambas carreras y alcanzar 50 escaños. Los republicanos en las elecciones estatales tuvieron mejor resultado que Trump, ganando una mayor participación acumulada en ambas carreras. Sin embargo, una eventual mayoría demócrata en el Senado llevaría a un mayor gasto que en el caso de un Senado republicano con Biden. Esto daría al partido más control sobre los comités y el proceso legislativo. Este resultado tampoco llevaría a la implantación del conjunto de políticas de la Ola Azul, ya que varios senadores demócratas no parecen apoyar un aumento de impuestos. En cualquier caso, la probabilidad de que los demócratas ganen ambas carreras es solo de una entre cuatro por lo que la posibilidad de una sorpresa al alza en el estímulo fiscal podría impulsar aún más la actividad, ya que el control del Senado está aún por decidir.