Abante Biotech: “El sector de biotecnología viene a ser ahora como el sector tecnológico en los años 90”

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Ya era uno de los sectores con más auge antes del COVID-19, pero la crisis del coronavirus ha llevado al sector de biotecnología a primera plana. “La crisis ha hecho un marketing al sector que hubiera llevado años”, destaca Juan Martínez, gestor del Abante Biotech junto a Armando Cuesta. “Hay empresas de renombre que están saliendo en primera plana en medios generalistas, es una promoción gratuita para el sector”, añaden.

Actualmente, apunta Martínez, “los mercados se mueven en función de las biotecnológicas y se está creando mercado, no tienen que robarse cuota entre unas a otras”. Según el gestor, “la población demanda soluciones para vivir más y mejor, y ahora existe la posibilidad de hacerlo”. En este sentido, los gestores subrayan que el NASDAQ Biotechnology Index ha subido más del 60% desde diciembre de 2018 y los pasados meses de marzo y abril han sido de los mejores en cuanto a entradas netas en el sector. Un crecimiento, explica, que el inversor europeo llevan perdiéndose años.

Cuando crearon el fondo a finales de 2018, después de unir sus caminos profesionales hace cinco años, sabían que no venían a competir con nadie. “Hay otros fondos internacionales pero realizan una gestión semipasiva, no somos competidores sino complementarios”, indica Martínez. “Ellos tienen capacidades por su tamaño, nosotros por los conocimientos técnicos y científicos. Competimos en calidad y ellos en cantidad”, añade el gestor.

De los dos gestores, Cuesta, doctor en Medicina, es quien acumula una mayor experiencia científica. Según el especialista, “la pandemia ha puesto de manifiesto que era un riesgo que no se consideraba que pudiera llegar, frente a otros riesgos más evidentes como el cambio climático”.

Sin embargo, recuerda, que ya hubo dos preavisos (SARS en China en 2002 y MERS en Arabia Saudi en 2012) de que un virus podría saltar al humano con facilidad, pero la particularidad del coronavirus está en los enfermos asintomáticos y su alta tasa de mortalidad. “Los asiáticos estaban mejor preparados que los europeos y americanos”, subraya.

Para Cuesta, la biotecnología es un sector estratégico. El fondo invierte en él a través de cuatro temáticas: medicina personalizada, longevidad (uso de células madre), nanotecnología (robots que administran medicamentos) y ahorro de costes sanitarios. Un ejemplo de este último enfoque es como, con la crisis del coronavirus, se están buscando medicamentos que permitan reducir el coste del ingreso hospitalario y fomentar el tratamiento domiciliario.

Pese a que Gilead está en boca de todos, por su licencia del Remdesivir (un antiviral que se está utilizando con enfermos de coronavirus), los gestores salieron de la compañía en marzo y han aprovechado para invertir en otras compañías disruptivas en otras áreas. “Hemos aprovechado el caos de valoraciones del mercado para conseguir la cartera más atractiva del fondo”, apunta.

La cartera cuenta con 38 compañías muy diversas y su exposición al COVID-19 es indirecta. “No jugamos a ese juego, la probabilidad de éxito es muy pequeña. Es posible que haya compañías que tengan éxito científico, pero no financiero”, reflexiona Cuesta. Para el sector, destaca, “esta pandemia es circunstancial, lo que ha permitido es ver lo que puede aportar a la sociedad”.

Aunque sea para los gestores el sector más puntero de los próximos 15 a 30 años, Martínez advierte que la volatilidad es inherente al sector. “Es un sector anticícliclo, el riesgo estaría en que los inversores entren al calor del mercado pero mal informados”, considera.

Proceso de inversión

El Abante Biotech sigue un método de valoración parecido al private equity, donde se combina el enfoque bottom con el stock picking. “Tomamos lo mejor del mundo cotizado, donde se mezcla lo mejor del private equity y de la renta variable, por el acceso que tenemos a la información”, contextualiza.

Se aplica un modelo financiero y científico sobre las 800 compañías cotizadas del sector de biotecnología, cuya capitalización es del doble que el Ibex 35. En el análisis de cada empresas siguen el siguiente proceso: primero se estudia la enfermedad, después se mira si hay tratamiento y si lo hubiera, si es adecuado; posteriormente se analiza el análisis clínico de la empresa y finalmente se mira el equipo gestor desde el punto de vista científico.

Un elemento imprescindible de su proceso de inversión es la diversificación de empresas y del estadio de cada uno de ellas. Además, diversifican en función de su tecnología: si es disruptiva y el reposicionamiento del fármaco.

En cuanto, al proceso de entradas y salidas en compañías, reconocen que depende de la corriente macro, científica y financiera. “Van normalmente descorrelacionadas, casi siempre hay oportunidad de compra y venta”, afirma.

Con más de 20 años de experiencia, Martínez y Cuesta han logrado por el momento en menos de dos años reunir casi 40 millones de euros y más de 1.500 partícipes. “Es un perfil muy variado de profesionales del sector de biotech, minoristas y family office y otros institucionales”, comentan. En estos momentos, se alegran de que han ganado volumen en el momento adecuado.