Agentes autónomos, IA física y modelos más eficientes, baratos y versátiles: la nueva fase de la IA según Anjali Bastianpillai (Pictet AM)

Anjali Bastianpillai , especialista de Pictet AM (II) copia
Anjali Bastianpillai. Fuente: Cedida (Pictet AM)

En 2024, las grandes tecnológicas parecían invencibles, pero durante 2025 la presión inflacionaria, la incertidumbre en torno a la política monetaria global y las tensiones geopolíticas provocaron un vuelco en el mercado. Los gigantes de Silicon Valley comenzaron a tambalearse, alimentando el debate: ¿ha pasado ya la fiebre de la inteligencia artificial?

Anjali Bastianpillai, especialista en inversión temática relacionada con tecnologías en Pictet Asset Management, lo tiene claro: "La revolución tecnológica no solo continúa, sino que está entrando en una nueva fase decisiva". La gestora lleva años observando de cerca cómo las tendencias tecnológicas emergentes se convierten en realidades transformadoras. Pero lo que está ocurriendo ahora, advierte, va más allá de cualquier ciclo o moda. "Ya no estamos solo en la etapa de los grandes modelos de lenguaje; ahora la evolución se dirige hacia agentes autónomos, IA física y modelos más eficientes, más baratos y más versátiles", afirma. Según la experta, la inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en una tecnología estructural, que impactará transversalmente a todos los sectores económicos.

Lejos de enfriarse, el ritmo de inversión tecnológica se está acelerando. De hecho, Bastianpillai apunta a avances como DeepSeek, un modelo de lenguaje generativo más barato y eficiente, que está democratizando el acceso a una tecnología que, según la especialista, "apenas ha comenzado su recorrido". Este tipo de modelos permiten abaratar costes y ampliar la adopción de la IA, algo clave en un contexto donde se están generalizando sus aplicaciones en sectores como el comercio, los centros de llamadas, el software empresarial o incluso en plataformas como Microsoft 365, Amazon (con Rufus) o sistemas publicitarios de Meta y Google.

De los chatbots a los humanoides

Bastianpillai identifica el 2023 como el año en el que se consolidó la demanda de semiconductores avanzados, impulsada por el auge de los grandes modelos de lenguaje como ChatGPT. Pero lo verdaderamente interesante, asegura, es lo que está ocurriendo desde entonces. "Estamos entrando en una nueva fase donde la IA se convierte en un agente autónomo, capaz de tomar decisiones, ejecutar tareas y aprender a tiempo real. Es un cambio de paradigma", explica la especialista. En 2025 las nuevas aplicaciones comienzan a proliferar: desde plataformas de ciberseguridad como CrowdStrike, que utilizan IA para detectar y responder a amenazas sin intervención humana, hasta asistentes empresariales que automatizan operaciones enteras.

Pero la frontera más destacada para Bastianpillai es IA física, aplicada a robótica humanoide y conducción autónoma. "En nuestro fondo de robótica, por ejemplo, llevamos tiempo invirtiendo en cobots (robots colaborativos), pero ahora estamos mirando más allá, hacia los humanoides, como los que desarrollan Tesla o NVIDIA", indica. De hecho, desde Pictet explican que plataformas como la anunciada por NVIDIA (Blackwell) permiten ejecutar IA generativo en tiempo real con modelos de billones de parámetros a un coste y consumo energético hasta 25 veces menor. Esta tendencia apunta a la aparición progresiva de robo taxis en ciudades como Miami, tras su despliegue en California y Arizona, así como una nueva era de automatización industrial potenciada por IA y hardware especializado. 

El Pictet Robotics, se enfoca precisamente en esta línea: automatización industrial, semiconductores, software para diseño de chips, robótica quirúrgica y ahora también humanoides.

Más allá de las siete magníficas

Bastianpillai subraya que sus fondos tecnológicos —Pictet Digital, Pictet Robotics y Pictet Security— no están excesivamente concentrados en las grandes tecnológicas, que suelen dominar los índices. "En el fondo Digital no tenemos ni Apple ni Tesla, y la exposición a NVIDIA es de apenas un 3,4%", señala. ¿La razón? Una estrategia basada en una filosofía de inversión bottom-up, no indexada, y enfocada en identificar oportunidades con valor real y sostenido en el tiempo. "Nos interesa más encontrar modelos de negocio que puedan sostener su rentabilidad a largo plazo, aunque no estén en el radar del mercado", afirma.

Esa filosofía cobra todavía más sentido en un momento en el que las grandes tecnológicas han sufrido grandes correcciones bursátiles. Tras el frenesí inversor de 2023 y 2024, Bastianpillai considera que las valoraciones en el sector tecnológico han vuelto a niveles más razonables, abriendo nuevas oportunidades: "Vemos fuerte demanda en semiconductores, centros de datos y, cada vez más, en software empresarial con IA integrada".

Asimismo, señala un giro geopolítico que está redefiniendo el mapa de la tecnología. Pone el foco en el papel creciente de Asia dentro de la cadena de valor tecnológica, con nombres como TSMC o Advantest, y el impulso que está dando EE.UU. y Europa al reshoring mediante iniciativas como el CHIPS Act o el proyecto Stargate, que buscan asegurar la producción local de tecnología crítica.

La IA como multiplicador de productividad

Para Bastianpillai, el verdadero valor de la IA no reside únicamente en su capacidad de reducir costes, sino en su impacto transformador sobre la eficiencia y productividad: hacer más con menos. "En ciberseguridad, por ejemplo, hay escasez de talento. Pero gracias a la IA los analistas pueden reducir el tiempo de tareas que antes llevaban horas a solo segundos", afirma.

El impacto ya se nota en sectores como la publicidad (Google Ads), e-commerce (Amazon Rufus), finanzas y banca(automatización de pagos, detección de fraudes) o salud (robots quirúrgicos, diagnóstico asistido). "Lo importante es que mejore la productividad, reduzca costes o eleve la calidad del servicio", resume. A su vez, la demanda de electricidad para centros de datos, el reciclaje hardware y el auge de los sistemas de robótica industrial, perfilan un entorno de fuerte inversión en tecnología. “La regulación en torno a seguridad, junto con el aumento de ciberamenazas, también impulsan el gasto en ciberseguridad, con empresas especializadas capaces de fijar precios gracias a su valor estratégico”; indican desde Pictet. 

Con una visión a largo plazo, Bastianpillai defiende un enfoque que combine crecimiento con valoración razonable, evitando caer en la trampa de "crecimiento a cualquier precio". "La clave está en elegir bien dónde estás posicionado a lo largo de la curva de adopción tecnológica. La IA apenas ha comenzado su recorrido", concluye.