Así marcha la vacunación en los países emergentes e implicaciones para la inversión

Vacuna COVID
Foto: Daniel Schludi, Unsplash

El proceso de vacunación contra el COVID-19 sigue siendo un dilema para los inversores en mercados emergentes. Pocos países emergentes fueron proactivos a la hora de asegurar un suministro suficiente de vacunas eficaces. Por lo tanto, siempre iban a ir por detrás de las economías desarrolladas en la aplicación de las vacunas y la posterior reapertura de las economías.

Tal y como explica David Rees, economista senior de mercados emergentes de Schroders, actualmente existe una diferencia sustancial en la proporción de población que ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra el COVID-19 en los mercados emergentes. Así, mientras que Chile y Europa Central y del Este ya han vacunado a una parte importante de su población, muchos emergentes no lo han hecho.

“Es más, la lentitud de la implantación junto con el escepticismo sobre las vacunas hace que las tasas de vacunación sigan siendo de un solo dígito en muchos países emergentes, como Sudáfrica, Corea del Sur y muchas otras partes de Asia”, revela el experto.

El ritmo de vacunación en los países emergentes

La mayoría de las estimaciones sitúan el umbral de la inmunidad de grupo frente al COVID-19 en un 60-70% de la población con protección. Un cálculo rápido de la información disponible muestra que, con las tasas de vacunación actuales, algunos de estos mercados no conseguirán administrar al menos una dosis de la vacuna a dos tercios de la población hasta finales de 2022 e incluso más adelante. De hecho, a los ritmos actuales, pasarán varios años hasta que Sudáfrica y Taiwán logren la hazaña.

“El ritmo de inmunización se acelerará probablemente a medida que se aprueben más vacunas. Y hay indicios de que, tras haber acumulado inicialmente vacunas, algunos mercados desarrollados, como Estados Unidos, empezarán a liberar existencias. Esto debería ayudar a impulsar la oferta, aunque el proceso se puede ver afectado por las interrupciones en las exportaciones de vacunas de la India”.

También hay que tener en cuenta que algunos emergentes han creado una importante inmunidad natural tras sufrir grandes oleadas de brotes. Esto podría frenar la dependencia de la vacunación en economías como India, México y Sudáfrica.

Sin embargo, para aquellos emergentes que se enfrentaron al COVID-19 mediante la estrategia de supresión, y por tanto acumularon poca inmunidad natural, la vacunación es clave para proteger a la población. Por ello, la lentitud de la implantación les hace vulnerables a nuevos brotes y variantes. “Esto significa que los emergentes con bajas tasas de vacunación corren el riesgo de sufrir bloqueos periódicos que perturbarían la actividad económica. Además, estas economías pueden tener dificultades para reabrirse completamente a los viajes internacionales de negocios y turismo”.

¿Qué significa esto para los inversores?

Desde la perspectiva de los inversores, esto es importante. Los análisis de Schroders muestran una clara correlación entre la velocidad de vacunación y las expectativas de crecimiento económico futuro. “Y esto debería repercutir en el comportamiento de los mercados financieros locales”, subraya Rees.

Hay algunas pruebas de que los mercados financieros ofrecen una rentabilidad inferior en aquellas economías emergentes que sufren grandes brotes de COVID-19. Por ejemplo, la renta variable de Brasil empezó a registrar una rentabilidad inferior al del resto de los mercados emergentes cuando se hizo evidente que se estaba produciendo una segunda oleada de infecciones, antes de empezar a subir gracias a que los inversores comenzaron a anticipar el pico del brote.

Los mercados tienen a comportarse peor durante los brotes

“Esto ayuda a explicar la reciente reacción negativa en los mercados financieros de Taiwán tras el brote de las últimas semanas. Y subraya que la vulnerabilidad a las nuevas restricciones de la actividad es algo que seguirá requiriendo una cuidadosa vigilancia en todos los mercados emergentes en los próximos meses”, concluye.