Caruso (Alliance Berstein): «Nos hemos vuelto cada vez más infraponderados en el sector tecnológico»

Frank Caruso (AllianceBernstein)
Foto cedida

La renta variable estadounidense sigue subiendo liderada por las grandes empresas tecnológicas, unas de las grandes ganadoras de la pandemia. También hay otras cosas que influyen positivamente en  la economía estadounidense como el nuevo plan de estímulo de la administración Biden, el apoyo de la Reserva Federal y una campaña de vacunación más rápida que la de otros competidores mundiales. ¿Cuál es la mejor visión de los activos estadounidenses en los próximos meses? ¿Existen riesgos que los inversores no están considerando?

Hablamos de esto con Frank Caruso, CIO y gestor de carteras del AB American Growth Portfolio de AllianceBernstein, un fondo con Sello FundsPeople 2021 por su doble calificación Blockbuster (B) y Consistente (C). «Seguimos creyendo que existen excesos especulativos en la parte de mayor crecimiento del mercado y creemos que si la volatilidad persiste, los nombres más expuestos al factor de crecimiento o impulso podrían sufrir una presión significativa», comienza Caruso su análisis. «Hemos acogido con satisfacción la reciente ampliación del mercado, ya que creemos que la fortaleza de la economía es indicativa de un entorno más saludable tanto para los consumidores como para las empresas y apoya las decisiones que hemos tomado para nuestra cartera.»

Más allá de las apariencias

«Si se observan las empresas en crecimiento que lo han hecho bien durante la pandemia, el aumento de los ingresos podría ser, en sí mismo, engañoso». La pregunta que deberían hacerse los inversores en este momento es, según el CIO de AllianceBernstein, si las empresas de rápido crecimiento están manteniendo un ritmo de inversión que garantice el crecimiento de los beneficios incluso cuando el comportamiento de los consumidores se normalice en todos los sectores. «Seguimos centrados en identificar empresas con rentabilidad probada que puedan autofinanciar sus reinversiones para apoyar el crecimiento futuro«. Una filosofía que lleva al experto a definir 2020 como un año de especulación.

«Tanto si se observan los fuertes aumentos de la actividad comercial, los procesos iniciados de OPV y SPAC (sociedades de adquisición con fines especiales), la explosión de los volúmenes de opciones de compra, o el mero nivel de rendimiento del mercado y de las acciones frente a la extrema incertidumbre económica, el año 2020 ha sido notable», afirma. Subraya, sin embargo, que un proceso disciplinado debería conducir racionalmente a una infraexposición a algunos de los mejores resultados del mercado. «Nos hemos vuelto cada vez más infraponderados en el sector tecnológico, ya que en general no invertimos en los valores de crecimiento más especulativos, los que tienen un alto crecimiento y valoraciones pero pocos o ningún beneficio, ni perseguimos el impulso de los precios», especifica.

Centrarse en los fundamentales

«Las valoraciones de los valores de hipercrecimiento han alcanzado los niveles de la burbuja tecnológica del año 2000 en términos de relación precio/beneficio. En general, estas tendencias han exacerbado aún más la desconexión entre las valoraciones de las empresas y los fundamentos que se estaba desarrollando incluso antes de la pandemia», continúa el gestor del fondo.

Dos ejemplos muy conocidos de valores evaluados de forma crítica por el equipo de gestión son Tesla, descrita como una empresa con valoraciones extremas pero con fundamentos económicos inconsistentes, y Apple. «Aunque la valoración de las acciones de Apple casi se ha cuadruplicado en los últimos años, es claramente visible un estancamiento en el crecimiento de los beneficios. El mercado mundial de teléfonos inteligentes de gama alta ha alcanzado niveles de saturación máximos y Apple no ha reinvertido en productos y servicios que puedan impulsar una vuelta al crecimiento a largo plazo», señala el experto.

«Asumiendo que nuestras ponderaciones sectoriales son un derivado del proceso de selección», continúa, «a nivel general, esperamos que la mayor parte de nuestra cartera se invierta en empresas de los sectores de consumo básico, consumo discrecional, servicios de comunicaciones, tecnología y sanidad, ya que tienden a cumplir mejor nuestros rigurosos criterios de crecimiento de los beneficios.»

Actualmente, la cartera del fondo, revela Caruso, está sobreponderada en sanidad e infraponderada en tecnología. «Creemos que los valores sanitarios han sido pasados por alto en la transición del crecimiento al valor, pero representan oportunidades de inversión idiosincrásicas muy sólidas a valoraciones atractivas. Nos centramos en invertir en empresas que mejoran la calidad de la asistencia y reducen el coste de la misma para los pacientes y el sistema sanitario en general», concluye.