Es asesora senior de Banca Privada en Fineco, la división de banca privada de Kutxabank, desde febrero de 2008. Su carrera profesional se inició en Banco Santander y continuó, antes de su incorporación en Fineco y durante cuatro años, en el sector asegurador en AgenCaixa.
Un objetivo a nivel profesional
Seguir trabajando fiel a mis principios y valores como asesora de banca privada y que esto contribuya al crecimiento del conjunto de la compañía. Bajo esa premisa, mi prioridad es ofrecer a los clientes de manera personalizada las mejores alternativas, orientadas a satisfacer sus necesidades y sus objetivos financieros, basándome siempre en un enfoque de honestidad, responsabilidad, buen hacer y compromiso con la excelencia.
La experiencia me ha enseñado que la confianza del cliente se gana con el tiempo y es un pilar fundamental en nuestra profesión. Construir y reforzar esa relación a largo plazo sólo se consigue con un servicio cercano, basado en la transparencia, el sentido común y un profundo respeto por la gestión del patrimonio y por la toma de decisiones financieras responsables, basadas en el rigor y la profesionalidad que siempre ha caracterizado a Fineco.
¿Cuál dirías que es tu mayor virtud y tu mayor defecto?
Mi mayor virtud puede ser la empatía, una cualidad que me permite entender a fondo las preocupaciones y expectativas de mis clientes y me ayuda a diseñar soluciones que realmente se alineen con sus intereses.
En cuanto a mi mayor defecto, podría ser mi autoexigencia, ya que en ocasiones tiendo a ser demasiado perfeccionista, lo que me lleva a asumir más responsabilidades de las necesarias. Me cuesta delegar.
Tu mayor hobby fuera de las finanzas
Mi mayor hobbie fuera de las finanzas es disfrutar de la lectura, en particular novelas sobre la Guerra Civil Española. Y el mar, una conexión que arrastro desde la infancia.
Una reflexión sobre tu sector: ¿Qué es lo que más ha cambiado en los últimos años y los retos de cara al futuro?
El sector financiero ha cambiado significativamente con la digitalización, que ha transformado tanto los procesos internos como la relación con los clientes. Hoy en día, las herramientas tecnológicas permiten una gestión más ágil y eficiente, pero también exigen una mayor atención a aspectos como la ciberseguridad y la personalización del servicio.
De cara al futuro, uno de los principales retos será encontrar un equilibrio entre esta innovación tecnológica y el trato humano, que sigue siendo fundamental en la banca privada. Otro de ellos está en el ámbito de la sostenibilidad. Los clientes demandan cada vez más estrategias de inversión sostenible y con impacto social y eso nos permite trabajar en soluciones alineadas con estos valores.
Consejo para las nuevas generaciones que quieran entrar en las finanzas
Mi consejo sería que sean capaces de aplacar su impaciencia. De hecho, están muy acostumbrados a obtener respuestas rápidas y a ver resultados inmediatos y creo que las prisas en este sector nunca han sido buenas.
Es un sector en continua evolución por lo que la formación continua y la pasión por aprender debe ser motor de arranque. Es fundamental no solo adquirir conocimientos técnicos, sino también desarrollar habilidades humanas como la comunicación y la empatía, que son claves para conectar con los clientes; eso como muchas otras cosas, se adquiere con los años.
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