Del binomio rentabilidad-riesgo al trinomio rentabilidad-riesgo-sostenibilidad

Naturaleza, ASG, ISR
Jerry Wang, Unsplash

El coronavirus ha supuesto un examen para todas las temáticas de inversión, y algunas de ellas han superado el test con muy buena nota, entre ellas la sostenibilidad. Varios gestores lo analizan en un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por Amundi.

Si nos fijamos en los datos, Luis González, responsable de Selección de Fondos Temáticos de BBVA Quality Funds, explica que aún partiendo del hecho de que no existe una base de datos de fondos temáticos (muchos de ellos se clasifican como sectoriales o globales), si se aprecia que “en pocos meses se ha avanzado muchos años en tendencias como el comercio electrónico, el teletrabajo y el entretenimiento digital”.

Comenta que si se analizan los datos de flujos, las cinco categorías con más entradas netas están relacionadas con los temáticos: tres sectoriales, como tecnología, ecología y salud; y dos globales como global growth y global core, donde se encuadran muchos fondos temáticos que no tienen un encaje claro en otras categorías. En este ámbito introduce el tema de la sostenibilidad: «Se puede considerar una temática como tal, de la que se lleva hablando muchos años, pero ha sido en este 2020 cuando ha despegado de verdad. Creemos que el tradicional binomio rentabilidad-riesgo va a tener un tercer eje que es la sostenibilidad».

El impulso del cambio climático

Dentro del ámbito de la sostenibilidad, Juan Andrés Mateo, gestor y selector de fondos de CaixaBank AM, se centraría en concreto en el cambio climático, que está cogiendo un especial impulso gracias a varios factores: “Al Acuerdo de París, con el que se pretende mantener el incremento de la temperatura del planeta por debajo de los dos grados preindustriales; al plan de recuperación europeo, cuyo presupuesto está en gran parte destinado a proyectos verdes; y a la biodiversidad, que también es un catalizador porque según varios estudios el cambio climático la está destruyendo, y hay que tener en cuenta que esa biodiversidad es la primera defensa natural que tiene el ser humano frente a diferentes virus”.

“Es muy difícil decir que no al tema sostenible”, cuenta Álvaro Galiñanes, director de Inversiones de Santander Private Banking, quien añade que esta temática viene por un cambio social y de patrón de consumo al ser la ciudadanía más consciente del deterioro del planeta. “La diferente forma de entender el mundo de las nuevas generaciones frente a la de los baby boomers tiene per se un impacto en la huella de carbono”. Por ejemplo, hay mucha diferencia entre desplazarse al trabajo o al cine, y no hacerlo al teletrabajar o al consumir el entretenimiento online.

Además, explica que se trata de una inversión rentable, por lo tanto, “si se plantea la disyuntiva y hay unos criterios objetivos homogéneos, no hay razón para no optar por una solución de inversión que, además de ofrecer una rentabilidad al cliente, produce un beneficio social”. Dicho esto, afirma que precisamente lo que le preocupa es la inexistencia de criterios homogéneos: “El gran reto como industria es catalogar, que haya unos criterios únicos”.  

El acicate de la regulación

Carlos Andrés Poyo, director de Gestión y Asesoramiento de Banca March, añade otro acicate para el desarrollo de la inversión sostenible, la regulación. Afirma que “dentro de poco no va a existir la inversión que no sea ASG. No veo un escenario en el que no vaya a crecer; es un tema puramente demográfico”. Añade que la rentabilidad-riesgo-sostenibilidad van a ser los factores sobre los que gire la industria. “En el banco hay muchas iniciativas relacionadas de alguna manera con la sostenibilidad, como la fundación, y creemos que hay que apoyar ese camino que nos van a exigir desde los reguladores hasta el cliente”, explica, al tiempo que adelanta que van a avanzar en la construcción de carteras sostenibles y reconoce que “tenemos mucho que aprender en el caso de la industria española de casas internacionales, probablemente porque la demanda es mayor en esos países”.

Desde el punto de vista del gestor, Pablo Rodríguez, gestor de Fondos de Fondos de Bankia AM, apunta que “la inversión temática necesita de la sostenibilidad. Ambas comparten muchas cosas, pero quizá lo más importante sea el horizonte temporal. En general, se trata de una apuesta de crecimiento a futuro, y cuando hablamos de empresas sostenibles lo hacemos de compañías más resilientes gracias a los criterios ASG”. Un ejemplo de que inversión temática y sostenibilidad van de la mano es que “hay muchas temáticas que se engloban bajo el paraguas de la sostenibilidad: educación de calidad; eficiencia de recursos naturales; lucha contra el cambio climático…”, y apunta que “quizá uno de los principales problemas se plantea a la hora de homogeneizar los impactos”.

Raúl Fernández, director de Distribución de Amundi Iberia, recopila las principales conclusiones: “La pandemia ha puesto encima de la mesa la preocupación por las desigualdades sociales y los desafíos medioambientales. El apetito está ahí, y no hace falta renunciar a la rentabilidad. Observamos que la frontera entre los fondos temáticos y la inversión ASG es muy fina. De hecho, la inversión temática y la inversión responsable comparten su visión de sostenibilidad a largo plazo”. También destaca que una segunda derivada del desarrollo de la sostenibilidad es la inversión de impacto: “Aparte de los criterios ASG y la rentabilidad, todos somos ahora más conscientes de que esas inversiones tienen que servir para algo”.

Es importante ser capaz de medir ese impacto: “El medir la inversión de impacto permite ver realmente cómo combinar el alfa social y medioambiental con el alfa de la rentabilidad financiera”. También subraya, como el resto de los participantes en el debate, la existencia de un terreno gris, “la dispersión y la falta de alineación”. Y aquí viene la petición: “Necesitamos que se puedan comparar los fondos entre sí”. A su juicio, en España sería muy útil contar con sellos oficiales, como ocurre en otros países europeos.