Día de la Tierra: hablan las gestoras internacionales

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StockMonkeys. Flickr, Creative Commons

La próxima década será determinante para el futuro climático del planeta. Conseguir que el mundo avance en la dirección correcta para cumplir con los objetivos adoptados hace cinco años en el Acuerdo de París exige que cambiemos radicalmente nuestra concepción de la energía, desde cómo obtenerla hasta cómo usarla. Por suerte, los inversores pueden desempeñar una función crucial en este cambio, al respaldar de forma positiva y proactiva una transición energética que se acelerará en los próximos años.

“Ahora que el mundo va recuperando poco a poco la normalidad gracias a las campañas de vacunación, resulta más importante que nunca ser conscientes de esta oportunidad y redirigir capital para apoyar la transición hacia una economía neutra en carbono y el cumplimiento de los objetivos mundiales de reducción de emisiones”, afirma Gerrit Ledderhof, gestor de Inversión Responsable en Aegon Asset Management.

Tal y como explica, las medidas impuestas para controlar la propagación del coronavirus a principios de 2020 redujeron las emisiones mundiales de efecto invernadero en aproximadamente un 7%. Sin embargo, y pese a las declaraciones a favor de una recuperación más sostenible, las políticas y los incentivos están volviendo a los viejos hábitos.

“Por ejemplo, un análisis de Rhodium Group revela que, de los 5.000 millones de dólares de estímulos inyectados en Estados Unidos, apenas el 1,3% se ha vinculado a objetivos sostenibles. No obstante, todo esto podría cambiar durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que hubo que aplazar el año pasado y que se celebrará en Glasgow el próximo mes de noviembre”, indica. Pero también hay algunas noticias positivas.

Algunos logros

Gracias a la lucha global contra el cambio climático, el aumento de la temperatura del planeta a largo plazo ha disminuido por segundo trimestre consecutivo, impulsado por la caída de las inversiones en combustibles fósiles, el aumento de los precios del carbono y los compromisos clave de descarbonización de países y empresas. El ritmo actual del calentamiento global se ha reducido a 3,6 °C por encima de los niveles preindustriales a 30 de marzo de 2021, la cifra más baja desde que se presentó el Tablero de Progreso Climático de Schroders. Este dato es inferior al aumento de 3,7 °C registrado el trimestre pasado.

Publicado en 2017, el Tablero de Progreso Climático ofrece a los analistas, gestores de fondos y clientes de Schroders una visión de la evolución de los esfuerzos llevados a cabo por los gobiernos y las industrias de todo el mundo para cumplir con los compromisos asumidos en el Acuerdo de París en 2015. La inversión en petróleo y gas ha seguido cayendo, en relación con los activos de la industria a nivel mundial, mientras que la fijación de precios del carbono en el mercado clave del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS), así como las subastas más pequeñas de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero de Estados Unidos, siguen aumentando.

Por su parte, el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE), piedra angular de la política comunitaria de lucha contra el cambio climático y el primer y mayor plan de comercialización de derechos de emisión del mundo, ha alcanzado nuevos máximos, con precios de más de 40 euros por tonelada de CO2 en las últimas semanas.

Valoración

Andy Howard, director global de inversiones sostenibles de Schroders, cree que se necesitarán precios más altos del carbono para impulsar el cambio en la escala y amplitud necesarias para cumplir los objetivos climáticos. “El aumento sostenido de los precios en los últimos años, pese a la caída de la producción industrial, ha demostrado la solidez de la tendencia y los beneficios de la acción política. Esperamos con optimismo lo que queda de 2021 y los meses previos a la COP26”.

Los responsables políticos de la mayoría de las principales economías ya han expresado su compromiso de actuar, preparando el terreno para una acción global coordinada. A su juicio, esto podría apuntalar las reducciones sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, que serán necesarias para encaminar la economía mundial hacia la descarbonización.

“Ya hemos visto a gobiernos que representan alrededor del 70% de las emisiones mundiales o del PIB comprometerse a descarbonizar completamente sus economías. El número de empresas que han asumido compromisos similares a los de París, a través de la iniciativa Science Based Targets, ha crecido alrededor de un 50% en el último año y el enfoque corporativo en la fijación de objetivos sigue cobrando fuerza”, concluye.

El último anuncio de Estados Unidos

Johann Plé, gestor del AXA WF Global Green Bonds, señala que la elección de Biden como presidente supone un «potencial cambio de juego en la lucha contra el cambio climático y para la dinámica del mercado de bonos verdes». «El compromiso anunciado de reducir el 50-52% de las emisiones de EE.UU. para 2030 no puede sino reforzar esta opinión» ya que, según señala Plé, «no sólo duplica el compromiso de Obama, sino que demuestra que Biden está comprometido con la lucha contra el cambio climático».

Sin embargo, el gestor de AXA IM advierte que «este esfuerzo debe realizarse en colaboración con el sector privado y, en particular, debería reforzar la emisión de bonos verdes por parte de las empresas estadounidenses en un momento en el que los inversores de EE.UU. también buscan una mayor integración de las cuestiones ASG».

Además, predice que, «dado el considerable volumen de inversión que será necesario para alcanzar ese objetivo, las posibilidades de que se ofrezca a los inversores un bono verde estadounidense en los próximos años aumentan enormemente».