La renta variable estadounidense sigue marcada por dos fuerzas contrapuestas: un crecimiento nominal todavía sólido y unos rendimientos a largo plazo persistentemente altos. Este equilibrio mantiene la disciplina de valoración como una prioridad para los inversores. En este contexto, explica Katharina Seiler, senior portfolio manager de DWS, las empresas capaces de convertir sus beneficios en distribuciones de efectivo fiables y crecientes siguen desempeñando un papel estabilizador en las carteras.
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