Las empresas, una vez hayan inscrito en el registro a sus clientes, deberán afrontar un proceso de negociación con las autoridades tributarias. En este sentido, aquellos que no hubieran cumplido con esa parte del proceso antes de enero de 2014, hubieran afrontando un impuesto, multa o retención del 30% sobre los ingresos de origen estadounidense que perciben. También debían de retener 30% de los pagos a sus clientes que no colaboren, recuerda Diario Financiero.
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