En cinco años, la economía, los servicios y los empleos serán radicalmente distintos y  la IA estará en el centro de esa transformación

Tony Kim (BlackRock)
Tony Kim. Foto: cedida por BlackRock

La tecnología ha sido uno de los sectores más penalizados en lo que va de año, llegando a registrar el índice MSCI World Info Technology caídas superiores al 20%. Esta corrección afecta tanto a los grandes valores estadounidenses como a las compañías vinculadas al gasto en inteligencia artificial. Sin embargo, según Tony Kim, director general y gestor principal del BGF World Technology Fund en BlackRock, este ajuste no cuestiona las bases estructurales del sector.

Kim cree que, salvo una recesión económica significativa, la inversión en IA probablemente se mantendrá firme. A su juicio, el mercado vive un cambio de era comparable a la revolución industrial, con implicaciones profundas: “En cinco años, la economía, los servicios y los empleos serán radicalmente distintos y la IA estará en el centro de esa transformación”, sostiene.

Los datos refuerzan esa visión de largo plazo. A pesar de la altísima volatilidad reciente, Kim subraya que las compañías líderes en inteligencia artificial mantienen sin cambios sus planes de gasto. De hecho, los presupuestos para 2026 y 2027 ya están comprometidos. “Nadie quiere quedarse fuera de esta carrera. Varios gigantes tecnológicos y del sector de la IA están gastando entre 50.000 y 100.000 millones de dólares al año. No se van a frenar, salvo que haya una recesión”, asegura.

Un ecosistema tecnológico en capas

El contexto macroeconómico y geopolítico, sin embargo, ha generado un entorno de incertidumbre que ha afectado al segmento de activos de crecimiento. Tony Kim explica que los aranceles anunciados por el Gobierno de EE.UU. no tienen un impacto directo sobre el sector tecnológico, pero sí alimentan el temor a una desaceleración económica. “Los aranceles no afectan directamente al sector. El impacto es indirecto: alimentan el miedo a la recesión y eso empuja al mercado a deshacer posiciones de riesgo”, señala.

Ante esa dinámica de mercado, el equipo gestor ha optado por apoyarse en una metodología basada en marcos fundamentales. Descomponen el ecosistema tecnológico en distintas capas (hardware, datos, software y servicios) para identificar, con visión estructural, a las compañías mejor posicionadas. “La clave es tener modelos mentales sólidos, dado el ritmo de cambio en IA. Un mes en este sector equivale a seis meses en cualquier otro”, explica. “No invertimos en narrativas; lo hacemos en infraestructura tecnológica real y medible”, remata.

Apuesta creciente por software y aplicaciones

Esa aproximación analítica ha llevado al fondo a reequilibrar su exposición. Aunque mantienen una posición estratégica en empresas del segmento de computación, han aumentado su apuesta por las capas superiores del ecosistema. “Llevamos meses ncrementando el peso en software y aplicaciones porque es ahí donde empieza a capturarse el valor del ecosistema”, indica.

La reconfiguración de la cartera se apoya, además, en una revisión de valoraciones. Kim defiende que la corrección ha devuelto atractivo a muchos nombres de esta industria. “En términos relativos, muchas compañías del sector están baratas. El crecimiento de beneficios se mantendrá sólido, salvo que entremos en recesión”, insiste.

En paralelo, el fondo ha retomado posiciones en compañías tecnológicas chinas. Kim justifica esta decisión por el renovado dinamismo del sector tecnológico en el país asiático, impulsado por varias empresas locales en áreas como las redes sociales, la tecnología de consumo y las telecomunicaciones. “China ha hecho de la IA una prioridad nacional. Un avance reciente de una empresa local de inteligencia artificial fue un catalizador al demostrar que pueden competir globalmente”, señala.

El análisis de Kim no se limita a las grandes economías. El gestor identifica oportunidades en función del ADN tecnológico de cada país. Corea del Sur sobresale en memoria para centros de datos; Japón y Alemania, en robótica; los Países Bajos, en equipos de semiconductores; y Francia, en software de diseño industrial. “Cada país tiene una huella tecnológica que puede ofrecer valor a largo plazo, especialmente si sus compañías son competitivas a escala global”, añade.

Frente a las dudas del mercado, el gestor recomienda adoptar una perspectiva de medio y largo plazo. Considera que el actual entorno de volatilidad es un peaje necesario para capturar las oportunidades que ofrece una tecnología transversal y transformadora. “Hay que pensar más allá. El cambio que viene justifica acompañarlo, aunque el camino sea exigente. La recompensa está al final del trayecto”, concluye.

Compañeros de trabajo con la inteligencia de Albert Einstein

Tony Kim anticipa que la inteligencia artificial transformará tanto las carteras como la forma de trabajar en el sector financiero. Asegura que los trabajadores digitales tendrán un papel protagonista en la industria financiera y en otros sectores. “Estamos empezando a crear agentes de IA que no solo procesan información, sino que también ejecutan herramientas, redactan documentos y escriben código. Tendremos trabajadores digitales con la inteligencia de Albert Einstein sentados junto a nosotros”, explica. Kim considera que su impacto en el empleo cualificado será una de las grandes disrupciones del mercado laboral occidental durante la próxima década.