Donde la Directiva de aplicación de la MiFID dice “las empresas de inversión tendrán derecho a confiar en la información proporcionada por sus clientes […] a menos que sepa o deba saber que la información está desfasada, es inexacta o incompleta”, ESMA añade “las empresas de inversión deben adoptar medidas razonables para comprobar la fiabilidad de la información recogida sobre los clientes”. Y entre estas “medidas razonables”, aconseja pedir datos reales sobre la situación financiera del cliente. La CNMV ya ha comunicado su intención de cumplir con esta y con el resto de directrices publicadas por la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA en sus siglas en inglés), cuya entrada en vigor se producirá el próximo 21 de diciembre.
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