El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE aprobaron el pasado 16 de febrero una directiva conocida como Quick Fix que modifica algunos aspectos de MiFID para adaptarlos a estos tiempos de pandemia. En concreto, lo que se pretende con estas modificaciones es reducir la complejidad regulatoria y los costes de cumplimiento normativo de las empresas de servicios de inversión sin suponer ello ningún riesgo para mantener el objetivo fundamental de MiFID II: la protección de los inversores.
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