Fidelity Funds Sustainable Asia Equity: el renacer ASG del Asia Focus Fund

Dhananjay Phadnis, gestor de Fidelity
Dhananjay Phadnis, gestor de Fidelity. Foto cedida

Estamos ante el renacer ASG de la conocida estrategia de bolsa asiática de Fidelity, el  FF – Asia Focus Fund. La estrategia original ya aplicaba algunos valores de la inversión sostenible, pero ahora el fondo se centrará por completo en ellos. Así, bajo el nuevo nombre de Fidelity Funds Sustainable Asia Equity Fund, pasa a formar parte de la familia de fondos sostenibles de Fidelity Internacional. El fondo, capitaneado por Dhananjay Phadnis, cuenta con el Sello FundsPeople 2021 por su doble calificación de Blockbuster y Consistente.

Así, hay novedades en su proceso de inversión. Ahora, como mínimo el 70% de su patrimonio neto estará en valores que tengan características altamente sostenibles. Este nivel se medirá según lo acreditado por proveedores externos, como puede ser MSCI, o bien según las propias calificaciones de sostenibilidad internas de Fidelity. 

Además de una alta calificación ASG el gestor busca una serie de características en las empresas en las que invierte. Deben ser ganadoras en sus industrias con unos ingresos sostenibles y capacidad de reinvertir. También encontrarse infravaloradas en relación a su potencial a largo plazo. 

Cartera del Fidelity Funds Sustainable Asia Equity Fund

Si analizamos la cartera a cierre de enero de 2021, vemos una apuesta por la recuperación económica a través de sectores cíclicos. Pesa sobre todo el financiero (25,8%), tecnologías de la información (25,6%), consumo discrecional (17,3%), servicios de comunicación (10,4%) y consumo básico (3,8%).

Geográficamente, hay un sesgo por activos chinos aunque en menor medida que en demás fondos de esta comparativa. China pesa un 34,4%, Corea del Sur un 16,2%, Hong Kong un 12,6%, India un 11,8% y Taiwan un 9,5%.

Esa cartera es un reflejo de unas perspectivas optimistas para Asia. “Economías tan diversas como China o Corea del Sur han demostrado las ventajas de una contención temprana y continua de la pandemia”, resalta Phadnis.

La pata ASG también es un catalizador positivo. El énfasis en la sostenibilidad en todas sus vertientes (desde la reconfiguración de las cadenas de suministro hasta una economía más ecológica) parece que va a continuar en toda la región, ve el gestor. De hecho, vaticina que podría acelerarse a medida que Asia se equipara, y a veces incluso adelanta, a otras regiones occidentales-. Por eso Phadnis es muy optimista a medio y largo plazo.

Y a corto plazo también hay varios vientos de cola. La debilidad del dólar provocada por la política ultraacomodaticia de la Fed por un lado, y los bajos precios del crudo por otro también benefician mucho a la renta variable de la región. No le preocupa en exceso las tensiones comerciales entre EE.UU. y China. “Que seguramente se mantendrán (aunque en un tono mucho más diplomático) con Biden”, reconoce, “puesto que estas relaciones solo forman un parte, cada vez menor, del desarrollo a largo plazo en que se encuentra inmersa Asia”. Una región que ya no depende de las exportaciones a Occidente para su desarrollo pues la demanda interna la sustituye en gran medida.