Formarse en sostenibilidad, el gran reto de la industria de gestión de activos

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Pine watt (Unsplash)

La inversión sostenible es más que una megatendencia. El aumento de la regulación y la inserción cada vez más frecuente de los criterios ASG en la toma de decisiones de inversión, tanto por parte de las gestoras como de los inversores, obliga a incluir en el currículo de cualquier profesional de la inversión la formación en materia de sostenibilidad. De hecho, según consta en un informe elaborado por CFA, la formación en cuestiones ASG ha aumentado en los últimos tres años, pero queda mucho por hacer ya que menos de la mitad de los encuestados dicen que su empresa ofrece formación sobre ASG.

Fuente: CFA

Y eso a pesar de que la demanda de profesionales con conocimientos en ASG no ha hecho otra cosa que crecer en los últimos años. Por ejemplo, según un estudio de CFA a partir de las ofertas de empleo en Linkedin, el ratio de ofertas que incluyen un perfil ASG en gestores de activos es ya del 18%, mientras que en el caso de directores de inversiones asciende al 10%.

Crece la oferta de cursos

Para cubrir esa demanda son muchos los cursos que se han lanzado sobre todo el último año, algunos destacados en el último número de la revista FundsPeople, que ofrecen a los profesionales financieros adquirir esos conocimientos específicos de inversión sostenibles para que puedan incorporarlos a los procesos de selección de valores o en sus recomendaciones de asesoramiento. También en FundsPeople Learning, la plataforma de formación de FundsPeople, se ha respondido a esa demanda con cuatro módulos especializados en sostenibilidad. Los responsables de algunas de esas entidades explican por qué la formación en sostenibilidad es y será cada vez más importante en este sector.

Según señala Verónica Martín, responsable del Comité de Acreditación y Certificación de EFPA España, «es fundamental poner el foco en la importancia de disponer de una formación adecuada en este ámbito, como mejor vía para que los criterios ESG formen parte del proceso de las tomas de decisiones de inversión, distinguiendo entre la verdadera adecuación a criterios de sostenibilidad y el greenwashing, y pudiendo analizar la cada vez más la amplia oferta de fondos y productos en este ámbito».

Las patas del aumento de la demanda

Y es fundamental por varias razones. Raquel García, directora de ventas de Afi Escuela de Finanzas, explica alguna de ellas. «En primer lugar, por el sentido económico de la inclusión de la sostenibilidad en el sistema financiero, ya que se ha posicionado como un pilar fundamental en el desarrollo económico y social de todos los países», afirma. Y cita otras dos, el creciente interés y la mayor sensibilización por parte de sus clientes hacia este tipo de cuestione y el tsunami regulatorio. De hecho, según explica Jesús López Zaballos como director de la Escuela FEF de IEAF, «las obligaciones regulatorias exigen este conocimiento para interpretar la información, para saber dónde buscar, cómo utilizar la información y cómo integrarla. Es una competencia muy importante a la hora de buscar perfiles de asesores u otros profesionales financieros».

¿Será obligatorio algún día?

Y esas obligaciones regulatorias irán a más por lo que no es descartable que en un futuro no muy lejano, los conocimientos sostenibles sean algo a lo que obliguen los supervisores para poder desempeñar un asesoramiento financiero. «Ya debería ser  un requisito imprescindible en estos momentos desde el punto de vista de la cualificación profesional. De hecho, es muy probable que los conocimientos y competencias en ESG sean requeridos pronto por ESMA a nivel europeo y por la CNMV como parte de las acreditaciones MiFID 2» confirman desde el Instituto de Estudios Financieros (IEF).

Además, hay que tener en cuenta que la sostenibilidad es algo transversal que aplica a todos los ámbitos económicos. Por tanto, la demanda de formación no solo ha de venir de parte de los profesionales financieros más centrados en el asesoramiento a la gestión, sino de muchos otros perfiles. «No solo resulta relevante desde el punto de vista de los asesores o de gestión de carteras, sino que cada vez resulta más necesario un mayor conocimiento del marco regulatorio de las finanzas sostenibles, así como del reconocimiento de las implicaciones ESG en los distintos niveles de la entidad: órganos de gobierno, gestión del riesgo y control interno, diseño de producto, compliance y asesoría jurídica…», explican desde el Instituto BME.