Estaba siendo un inicio de año muy tranquilo. De hecho, estaba siendo el mejor arranque de los mercados bursátiles desde 1999. Pero ayer el Dow Jones cerró con la mayor caída de su historia, al perder un 4,6%, y el Nasdaq se desplomó otro 3,9%, perdiendo el nivel de los 7.000 puntos. Estos indicadores arrastraron con ellos a los principales parqués del mundo, siendo el Nikkei japonés el más castigado, con pérdidas del 4,7%. Las pérdidas se están repitiendo por tercera sesión consecutiva y a escala mundial; después de un 2017 extremadamente tranquilo, el regreso de los fuertes niveles de volatilidad ha despertado el miedo y la preocupación entre muchos participantes de mercado.
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