Al coste de la nueva regulación en la industria de la inversión se sumará ahora un nuevo coste fiscal. A partir de ahora, y tras la sentencia del pasado 19 de julio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, los inversores tendrán que pagar el IVA cuando contraten servicios de gestión discrecional de carteras de inversión, que hasta ahora estaban exentos. “Supondrá, por un lado, la obligación de las entidades gestoras de repercutir IVA en la prestación de estos servicios y la simultánea obligación del cliente de soportar ese IVA, que, en muchos casos, no será deducible, al menos en su totalidad, lo que implicará un aumento del coste de los servicios por dicho cliente”, explican desde la firma de abogados Ashurst.
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