Bonos de impacto: qué son y con qué objetivo nacen

Impacto positivo - Noticia
Tim Marshall (Unsplash)

La inversión sostenible será clave en los años venideros. Si es una certeza de la que ya se daba cuenta antes de la pandemia, con las secuelas que nos está dejando el COVID-19 es algo que no lleva a discusión. El mercado, al igual que la industria, está haciendo sus deberes. En esta ocasión nos detenemos en el mundo de renta fija y observamos la diversidad de bonos que ya encontramos a la hora de invertir pensando de una forma sostenible. Ya hemos hablado de los bonos sociales, también de los bonos sostenibles y hoy es el turno de explicar qué son los bonos de impacto y con qué objetivo nacen. En el glosario de FundsPeople nos detenemos en este término.

Se denominan bonos de impacto, pero si somos precisos estos no son bonos tradicionales. Los bonos de impacto son contratos de pago por éxito o resultado. Es decir, estamos hablando de contratos financieros en los cuales el emisor fija un objetivo determinado, el inversor de impacto cubre el coste y asume el riesgo en la prestación de ese programa y solamente cuando un asesor independiente juzga que se han cumplido los objetivos, es cuando se remunera al inversor de impacto.

¿Los bonos de impacto solo son bonos sociales?

Podría llevar a confusión y asemejar los bonos de impacto solo a bonos sociales, pero no es así. Si bien, los bonos sociales sí los englobaríamos dentro de los bonos de impacto, también las cuestiones medioambientales entran en el radio de actuación de estos bonos de impacto. 

Evariste Verchere, gestor de bonos de impacto de BlueOrchard miembro del Grupo Schroders, nos explica que nuestro planeta se enfrenta a múltiples problemas, desde el deterioro del medio ambiente a la pobreza o desigualdad económica. Y por ello “para atender a esta demanda, los mercados públicos y privados de todo el mundo han introducido bonos de «impacto» o con «propósito«, en los que los ingresos se utilizan para financiar proyectos con objetivos sociales y/o ambientales específicos”. Enumera otros ejemplos de estos bonos como los bonos azules, de género, de transición o incluso los bonos de rinoceronte.

Quiénes son los emisores

Históricamente eran los gobiernos o entidades supranacionales los principales emisores de este tipo de bonos. De hecho, el primer bono de impacto social se lanzó en Reino Unido en el 2010. Se trató de un programa para reducir los índices de reincidencia criminal en los prisioneros de la cárcel de Peterborough. Sin embargo, la implicación del sector privado es cada vez mayor.

La última encuesta anual de Inversores de Impacto elaborada por Global Impact Investing Network (GIIN) apunta a que esta implicación será mayor en los próximos años. La encuesta, que ha contado en su décima edición con las respuestas de casi 300 inversores de impacto del mundo, lo que equivale a un patrimonio gestionado de 404.000 millones de dólares en activos de inversión de impacto, señala que casi el 70% de los encuestados creen que  este tipo de inversión está creciendo de forma constante (ver gráfico).   

Qué se busca al invertir en bonos de impacto

Entre las motivaciones que encuentran los inversores en este tipo de inversión están el propio origen del desarrollo de esta industria.  El impacto. Casi un 90% de los encuestados considera como motivaciones “muy importantes” tanto «el impacto para su misión» como «su compromiso como inversores responsables». Además, el 81% cree que la inversión de impacto es una forma eficiente para alcanzar los objetivos de impacto. Sin olvidar las rentabilidades. La encuesta pone de manifiesto que se cumplen estas expectativas en el 88% de los encuestados. 

Una manera para que estas expectativas sean coherentes al capital invertirdo es tal como explica Verchere que “el emisor cuente con un marco de impacto claro que asegure la asignación adecuada de los ingresos y mida sus resultados”. Como solución propone que haya una vinculación entre sus costes de financiación y sus objetivos ambientales o sociales. Así “si la empresa no alcanza sus objetivos, el cupón del bono aumenta para los inversores y los costes aumentan para la empresa. Esta estructura crea un incentivo claro y fácil de comunicar para que la empresa alcance sus objetivos”, argumenta.

Mecanismos de medición

Al igual que ocurre con las métricas  para la inversión sostenible en general, la cuestión de los mecanismos de medición representan el mayor problema a la hora de invertir. Sin bien se realizan informes propios, estos no son suficientes y tampoco pueden llegar a ser objetivos. No existe una estandarización en cuanto a los criterios de selección y umbrales de rentabilidad que puedan utilizar distintos emisores y propósitos de bonos. Aunque la Unión Europea está trabajando por establecer una clasificación universal, la falta de mecanismos de medición comunes es uno de los problemas a los que se enfrentan los inversores.

Si observamos el siguiente gráfico se puede observar las diferentes herramientas o marcos que utilizan los inversores para implantar, medir y reportar el impacto de las inversiones de impacto.