Sandbox: qué es y qué implica para la industria financiera

Tecnologia
Ramón Salinero, Unsplash

Artículo escrito por Leyre Celdrán, Business Manager de la AEFI (Asociación Española de Fintech e Insurtech)

En los últimos años, el ecosistema Fintech ha trabajado muy duro para situar a España como un país avanzado en el desarrollo de determinadas innovaciones en el ámbito financiero e incluso pionero en el diseño inicial del Sandbox, que se configura como una de las piedra angulares del futuro de la industria, tratando de seguir la estela del Reino Unido, verdadera referencia para el mundo Fintech, que ya puso en marcha su exitoso Sandbox en el año 2017, con más de 200 proyectos desarrollados bajo su paraguas.  

El Sandbox es una iniciativa que se enmarca en la Ley de Transformación Digital para el Sector Financiero, que supone un espacio de pruebas controlado y no desregulado que identificará los proyectos que mejoren la prestación de servicios financieros, con unos protocolos de supervisión muy concretos dictados por los organismos públicos involucrados: Tesoro, Banco de España, Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y Comisión Nacional del Mercado de Valores.

No obstante, el camino para el Sandbox español no ha sido sencillo, la parálisis electoral, que provocó incluso una repetición de las elecciones generales, y la irrupción de la crisis sanitaria de la COVID-19, han ido retrasando la aprobación definitiva de una regulación necesaria y urgente. En el escenario actual de crisis financiera derivada de la COVID-19, el ecosistema Fintech e Insurtech está trabajando para tener un protagonismo primordial en la salida de la crisis, sin duda a la espera de mejoras regulatorias claves para dar un paso al frente, por lo que la puesta en marcha inmediata del Sandbox español es la mejor llave posible para darle el impulso definitivo para la industria. Recordemos que el Sandbox, del que tanto se ha hablado desde su aprobación por el Consejo de Ministros en febrero del 2019, ratificado en febrero de este año y su aprobación definitiva y pertinente publicación en el BOE este mes de noviembre, supone un espacio de pruebas controlado y regulado que identificará los proyectos más innovadores que sirvan para mejorar la prestación de servicios financieros.

Sin duda, la referencia del Reino Unido es una magnífica guía, por la cantidad de proyectos que han entrado, logrando levantar una media por encima de los seis millones de libras. El Sandbox español también está diseñado con ambición, dando cabida a proyectos transversales e innovadores que tendrán un impacto muy importante en el sector financiero.

Las dos modalidades del Sandbox

La entrada en el Sandbox se establece bajo dos posibilidades: exención y no sujeción. La modalidad de exención permitirá que las entidades fintech e insurtech disfruten de un periodo de pruebas en el que puedan ir alcanzando los requisitos de obtención ordinaria de una licencia, para operar, por ejemplo, en el mercado de valores, bancario, servicios de pago o asegurador (tales como requisitos de capital, solvencia, gobierno corporativo, etc.) gradual y progresivamente. De esta manera, no se les exigiría el cumplimiento de todos estos requisitos ab initio, lo que podría suponer un claro obstáculo para la viabilidad económica y la supervivencia de muchas de estas empresas, sino en sucesivos estadios graduales a medida que vayan alcanzando un cierto estado de maduración. La innovación sería un factor esencial para la aplicación de la exención.

Por otro lado, bajo la modalidad de no sujeción, el sandbox permitirá que las entidades fintech e insurtech que realicen actividades no expresamente reguladas hasta la fecha (por ejemplo ICOs, neobanks, intermediación de cryptocurrencies) empiecen a probar sus productos en un espacio de pruebas seguro o controlado permitiendo así lanzar este tipo de productos y servicios innovadores al mercado con el respaldo de los reguladores y con el consiguiente beneficio para el cliente final y para el propio mercado, aportando una mayor seguridad jurídica y confianza.

El Sandbox sirve de instrumento útil para el legislador y para las autoridades supervisoras, que podrán hacer seguimiento continuo sobre este tipo de entidades y/o actividades, advirtiendo con ello de los principales riesgos y beneficios a tener en cuenta de cara a la necesaria regulación futura de aquellas actividades no sujetas a la normativa actual. De esta manera, las autoridades pueden ver cómo interactúan este tipo de entidades en el mercado, qué valor añadido aportan, qué medios necesitan y el aspecto que quizás más preocupa al regulador, qué medidas implementar en la regulación futura para mantener a los consumidores a salvo de los riesgos que pudieran entrañar este tipo de productos.

En el Sandbox, los proyectos podrán tener clientes reales y se deberá ver la puesta en marcha real del proyecto y cómo es la interacción con los clientes para que el supervisor pueda estudiar su alcance, su comportamiento, la funcionalidad… Estos clientes deberán contar con ciertas garantías y ser informados de que el proyecto está en el Sandbox.

5.000 nuevos puestos de trabajo y 1.000 millones de inversión

Las consecuencias positivas del Sandbox en los dos próximos años serán dos: la creación de empleo de calidad y la atracción de inversión a empresas españolas. Se estima que el Sandbox genere casi 5.000 puestos de trabajo y la llegada de 1.000 millones de euros en inversión. Pero no solo eso, también favorecerá la competitividad y el desarrollo tecnológico,  lo que provocará la retención del talento español en empresas nacionales que apuesten por la innovación en la industria financiera.  

Además, la reputación de España se verá favorablemente afectada, puesto que nuestro país se situará como uno de los países de referencia continental, en el ámbito de la regulación Fintech, como el mayor banco de pruebas de Europa, animando la atracción y mantenimiento del talento nacional e internacional, y la colaboración entre todos los players de la industria para facilitar la inversión en Fintech, ya que el proyecto dibuja que las entidades financieras y el capital riesgo puedan invertir en startups y colaborar con ellas.

Una de las ventajas competitivas del Sandbox español es que permitiría la entrada de proyectos del ámbito de la Unión Europea y, además, no requiere que las empresas europeas tengan domicilio fiscal en nuestro país. En estos momentos, ya hay proyectos preparados para tramitar su entrada al Sandbox español. Entre ellos se encuentran empresas provenientes de Francia, Alemania e incluso de Reino Unido. Asimismo, el banco de pruebas español también permite la entrada de proyectos de Latinoamérica, que tiene una regulación similar a la española, lo cual sería de interés y beneficio para situar a España como verdadero puente del Fintech entre los dos continentes.