Información privilegiada: cómo comunicar a través de redes sociales

William Iven, Unsplash

Leer el periódico por la mañana para conocer lo que aconteció el día anterior es cosa del pasado o también de nostálgicos. Si bien es cierto que el papel puede proporcionar un análisis pormenorizado de los hechos, la actualidad vive del ahora. En los tiempos que corren las noticias se conocen prácticamente en el mismo momento que ocurren y las redes sociales se han convertido en el canal de información más rápido para saber la última hora. Los tiempos cambian y también lo hacen todos los procedimientos. Si hablamos de información privilegiada, el regulador es consciente de este cambio y ha sugerido una serie de consideraciones a tener en cuenta en el caso de que se usen las redes sociales para difundir este tipo de información.  

¿Qué es información privilegiada?

Según se desprende de la Ley de Mercado de Valores, “se considerará información privilegiada toda información de carácter concreto que se refiera directa o indirectamente a uno o varios valores negociables o instrumentos financieros (…), o a uno o varios emisores de los citados valores negociables o instrumentos financieros, que no se haya hecho pública y que, de hacerse o haberse hecho pública, podría influir o hubiera influido de manera apreciable sobre su cotización”.

En otras palabras, estamos hablando de información sensible que de conocerse o de hacer un uso indebido de la misma podría ocasionar cambios en su precio de cotización.

Exigencias concretas a la hora de difundir información privilegiada

La difusión de información privilegiada está regulada por el Reglamento de la Unión Europea sobre abuso de mercado y sus normas de desarrollo. Es aquí donde se establece que la difusión pública de información privilegiada debe permitir un acceso rápido, completo, íntegro y correcto a dicha información. Además, subraya una serie de exigencias que resumimos en los siguientes puntos:

  • La información privilegiada no es compatible con  promoción o marketing de las actividades.
  • La difusión debe ser amplia, gratuita y simultánea a toda la UE
  • Los medios de comunicación con una contrastada fiabilidad también pueden servir para una difusión efectiva.
  • La información privilegiada debe contener: identificación específica de ‘información privilegiada’; la identidad del emisor y de la persona que hace la comunicación y también se debe incluir asunto, fecha y hora de la comunicación.

Es de obligado cumplimiento, tal como se estipula en el artículo 226 de la Ley del Mercado de Valores, que la información privilegiada debe comunicarse a la CNMV. Ahora bien, y así se plantea también el regulador este debate, ¿adicionalmente a esta comunicación se puede usar las redes sociales para la difusión simultánea de la misma información privilegiada?, ¿de qué manera?

Requisitos para usar las redes sociales

Las redes sociales pueden servir como extra en la difusión de esta información. No obstante, hay que tener en cuenta los siguientes requisitos que recoge la CNMV, ya que un uso indebido de estos canales para difundir información privilegiada puede convertirlos en un instrumento peligroso. Recogemos las claves:

  • Información completa: la información difundida debe ser completa, objetiva y clara, sin que sea preciso recurrir a fuentes adicionales al mensaje original para su completa comprensión.
  • Claridad en el mensaje: debe contener la indicación “Información privilegiada” y quedar separado de cualquier comunicación promocional o de marketing.
  • Garantía de integridad y confidencialidad: se debe identificar claramente al emisor (razón social completa) sobre el que versa la información y al comunicante.
  • Acceso a la información: La red social elegida debe tener una amplísima distribución y desde cuentas con seguimiento muy numeroso.
  • Combinación de canales e interactividad: Obviamente estamos hablando de una canal adicional al exigido por la Ley. En las redes sociales, la información se debe comunicar de modo formal y de forma precisa y no debe añadirse o matizarse ninguna información en respuestas o conversaciones que sea esencial para la comprensión de la información.