2012 fue el año de los garantizados de renta fija y de las IIC de gestión pasiva, que dominaron la oferta de las entidades españolas. Productos con carteras de deuda que aprovecharon las altas rentabilidades del bono nacional y de las emisiones de entidades que, debido al estigma de España, pagaron un alto precio por financiarse. Aunque en las gestoras coinciden en que a la deuda española aún le queda recorrido en 2013, son conscientes de que los diferenciales se han estrechado y de que las rentabilidades de las nuevas carteras de renta fija van disminuyendo. Por eso empiezan a ofrecer alternativas para superar ese rendimiento, para los clientes que quieren dar un primer paso hacia las bolsas sin renunciar a la garantía del capital.
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