En la era de dorada de la gestión pasiva, la gama CROCI (acrónimo de Cash Return On Capital Invested) de DWS propone crear valor con una aproximación bottom-down al mercado, cimentado en estudiar las entrañas de las compañías en las que invierten. “Nuestro objetivo es entender la realidad económica de las empresas en las que invertimos”, explica Colin Mckenzie, responsable de CROCI Intelligence de DWS. No son gestores cuantitativos, pero sí son metódicos y sistemáticos al aplicar su proceso de inversión propio, desarrollado en 1996. “La emoción es el mayor erosionador de las decisiones de inversión”, insiste.
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