La evolución del debate sobre la inversión sostenible vs. tradicional

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Firma: FundsPeople.

¿Es la inversión sostenible más o menos rentable que la tradicional? Este debate que tantas conversaciones, informes y análisis ha centrado en los últimos tiempos parece, a día de hoy, ya estéril. Lo que realmente importa es la capacidad de la ASG de minorar el riesgo de las carteras. Sobre estos asuntos reflexionan varios selectores en un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por AllianceBernstein (AB).

Reducir el riesgo para tener mejor retorno

“En lo que respecta al rendimiento, el hecho de que haya dudas, que unos digan que es más rentable la ASG, que otros justifiquen que no lo es… significa que la rentabilidad está bastante alineada. Por tanto, a lo mejor esa parte de la discusión la tendríamos que dejar de lado. Es cierto que si comparamos los índices sostenibles con los tradicionales, puede que en el momento concreto de la observación varíen en la zona geográfica que se esté analizando, pero a nivel general las rentabilidades son, como mínimo, similares”. Es la reflexión de Almudena Cansado, selectora de fondos en Santander Private Banking.

También hay que tener en cuenta los sesgos que tiene la propia inversión ASG. Una realidad que explica que, por ejemplo, los fondos sostenibles tuvieran una muy buena evolución en 2020, y en este 2021 no tanto. “En general este tipo de productos tiene menos presencia en sectores que el año pasado no lo hicieron bien, como puede ser el sector energético tradicional; o tienen mayor presencia de forma generalizada en sectores que lo hicieron muy bien, como puede ser el de tecnología”. Comenta que diferenciar por la vía de la rentabilidad qué parte viene de la sostenibilidad y qué parte no es complicado: “Nosotros, como entidad, nos centramos en reducir riesgo de los clientes para con eso mejorar el retorno final”.

A su juicio, eso es lo verdaderamente importante. “Son fondos que tienen menor volatilidad y, por lo tanto, ayudan a reducir el riesgo y a mejorar la ratio de retorno-riesgo”. Y lo explica: “Cuando se tienen en cuenta criterios de sostenibilidad lo que estás haciendo es incorporar más elementos en el análisis de riesgos. Un mal gobierno corporativo o una compañía que no tenga en cuenta el riesgo medioambiental puede, en un momento dado, verse afectada en la cuenta de resultados e incluso en la gestión o la viabilidad del negocio en el medio y largo plazo”.

Con la transición hay que tener paciencia

Luis González, coordinador de Sostenibilidad en Selección de Fondos y ETF de BBVA Quality Funds, analiza la rentabilidad-riesgo en los tres grupos de fondos más relacionados con el cambio climático. En el caso de las estrategias de la categoría de ecología explica que tienen un perfil muy similar a la de renta variable global, productos con algo de sesgo growth. En el de energías alternativas, al ser un sector más nicho y al invertir en un segmento en el que muchos sectores, como puede ser el del hidrógeno, no están todavía muy desarrollados, se encuentran compañías que no son rentables a día de hoy, pero que tienen un crecimiento esperado futuro importante. Por último, en los fondos generalistas, la incorporación de estos riesgos reduce el riesgo de la cartera.

Con respecto a la rentabilidad, afirma que, “a largo plazo, en principio, deberían proporcionar más rendimiento. Pero esto no significa que sea de una manera lineal”. Explica, por ejemplo, que el sector de la energía puede llegar a tener rentabilidades espectaculares en un corto espacio de tiempo. “No se está invirtiendo lo suficiente en exploración y producción, lo que puede provocar que el precio del petróleo tenga un fuerte repunte en los próximos meses”. Y si eso ocurre, “las compañías petroleras van a subir con fuerza y va a hacer que muchos fondos con sesgo sostenible o que infraponderen o eviten ese sector se queden atrás respecto al índice”.

Pero, ¿eso significa que la inversión sostenible no es rentable? No, es algo que puede pasar de manera táctica. Es decir, “la inversión sostenible hay que mirarla con una perspectiva de muy largo plazo. Además, se necesita una transición justa. Si de la noche a la mañana dejan de ser necesarios los combustibles fósiles, algunos países con una alta dependencia de sus ingresos provenientes de estos productos podrían desestabilizarse seriamente, por lo que hay que encontrar un equilibrio entre la necesaria descarbonización y la transición”.

Engagement y stewardship

Para Miguel Luzárraga, responsable de Ventas para España y Portugal de AB, “la mayor ventaja en términos de rentabilidad-riesgo que ofrece al inversor la inversión sostenible frente a la tradicional es el conocimiento, su involucración en este tipo de decisiones para caminar hacia un objetivo de largo plazo”. Es el engagement, “algo que para nosotros no es enviar un correo electrónico al Consejo de Administración; es involucrarse, asociarse con las compañías para llegar a un objetivo común como, por ejemplo, que haya menos calentamiento global y que afecte en menor medida a distintos colaterales del cambio climático, como puede ser la subida o el calentamiento del nivel del mar”.

De este engagement AB extrae datos concretos que permiten elaborar un estudio pormenorizado de la situación. El año pasado, explica, asistieron a más de 12.500 reuniones en las que se mantuvieron conversaciones sobre la ASG, y en 835 de ellas se abordaron temas relacionados con el cambio climático. “Tenemos todo cuantificado con datos sobre lo que se ha hablado en cada una de esas reuniones desde todos los ángulos: el reciclaje, el COVID, la cadena de suministro desde el punto de vista del entorno, la vulnerabilidad al cambio climático, las emisiones de carbono…”.

De todo ello se informa de forma transparente al cliente a través de una serie de documentos. “Hay que alinear nuestros objetivos con el largo plazo; acercar toda esa información al inversor es muy importante para que sea consciente de que se trata de ir de la mano, de corresponsabilidad”. Esa apuesta por la sostenibilidad y esa labor de engagement y corresponsabilidad, a su juicio, se traduce en menor volatilidad en las carteras y en menor riesgo en el largo plazo”.