Recapitulemos: hace dos semanas, los activos brasileños (acciones, bonos y divisa) sufrieron una fortísima corrección después de que se filtrara que Michel Temer, actual presidente de Brasil, había autorizado sobornos a políticos en un escándalo de corrupción. Posteriormente, Temer ha declarado en varias ocasiones que no piensa dimitir, mientras que se han presentado varias peticiones – la Constitución de Brasil permite que la solicitud pueda ser efectuada por cualquier individuo- para que se inicie un proceso de destitución. Entre medias, se ha congelado la agenda reformista del gobierno actual.
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