Las cinco tendencias en ESG que se verán en 2021

La pandemia del COVID-19 ha supuesto un acelerador de no pocas tendencias que ya se estaban viendo en el mundo. Quizá la más evidente haya sido la de la digitalización de la economía, pero si nos fijamos en la industria de la gestión de activos, el COVID ha sido un claro acelerador para una de las tendencias que más venían defendido las gestoras de activos y cuya demanda ha impulsado el coronavirus: la inversión siguiendo criterios ESG. 

De hecho, según la encuesta Global Client Sustainable Investing Survey de BlackRock, los inversores planean duplicar sus asignaciones a los productos sostenibles en los próximos cinco años, y el 20% de los encuestados afirma que la pandemia ha acelerado sus asignaciones a inversiones sostenibles

Y no solo por contribuir a la construcción de una sociedad más sostenible sino también porque la pandemia ha demostrado que esa sostenibilidad es rentable. Un ejemplo: según un estudio de Fidelity, las empresas en la parte alta de su escala de calificaciones ESG (A y B) superaron a las que poseen calificaciones más bajas (D y E) todos los meses entre enero y septiembre de este año, exceptuando abril y esa diferencia acumulada fue del 17%. Y similar conclusión es la que deja el análisis que han realizado en el comportamiento de las emisiones de renta fija.

Pero la megatendencia que supone la ESG es tan amplia que abarca diferentes microtendencias y el proveedor de índices MSCI se encarga todos los años de identificarlas. Así, acaba de publicar su informe ESG Trends to Watch en 2021, que se puede consultar desde aquí, en donde identifica cinco grandes áreas que hay que vigilar de cara al nuevo año.

Cambio climático

Este 2020 se ha cumplido el V aniversario de los Acuerdos de París y desde el proveedor de Índices urgen a avanzar en ese compromiso adquirido hace un lustro por el que buscaban reducir en 2 grados el calentamiento global de la tierra.

“En 2021, los inversores comprometidos a alinearse con el Acuerdo de París se enfrentan a una subida más pronunciada: persuadir a las empresas para que hagan cambios radicales o se enfrenten a un universo de inversiones calificadas que se reduce rápidamente”, afirman.

De momento, un total de 30 gestoras de fondos se han unido en una iniciativa que lleva por nombre Net Zero AM y que persigue precisamente conseguir unas carteras 100% libres de emisiones en 2050 o incluso antes. Pero sigue quedando mucho por hacer ya que, según explican en MSCI, “para cumplir con el objetivo de una temperatura de 2°C para finales de siglo, las emisiones globales deben reducirse en un 5% anual”. De hecho, calculan que apenas el 16% de los integrantes del MSCI ACWI estaban alineados con un escenario de 2°C.

Redefiniendo la ESG

 Primero fue algo residual y ahora cuesta encontrar una gestora que no presuma de llevar a cabo una inversión siguiendo criterios responsables. El problema es que aun quedan muchos flecos para definir qué es ESG y que es puramente greenwashing.

De momento, en este 2020 se han visto grandes avances en lo que se refiere a la taxonomía de la ESG y se han aprobado diferentes iniciativas para aclarar los conceptos y se espera que esa regulación siga yendo en aumento en los próximos años , más teniendo en cuenta que el plan de recuperación económica de Europa post pandemia tiene un alto componente verde.

 Inversión de impacto y biodiversidad

Según recuerdan en MSCI, durante las semanas más duras de confinamiento se vio como la vida silvestre se hacía con las calles de las grandes ciudades y esa biodiversidad ha estado también en las agendas de los políticos a la hora de anunciar sus planes de reconstrucción para la economía mundial.

“Todo esto tiene implicaciones para los inversores. Entender lo que podría significar para cartera puede ser complicada, pero comienza con un mapeo de las empresas individuales a lo largo de dos dimensiones: impacto y dependencia. Algunas empresas tienen un tamaño superior impacto en la biodiversidad (piense en la minería, la energía); algunas empresas dependen de ella para su insumos y operaciones (por ejemplo, viajes, consumo). Y algunos hacen ambas cosas”, apuntan desde MSCI.

Los datos en ESG

El hecho de que la ESG se haya colado con un claro protagonismo en las presentaciones de resultados de las compañías obliga a las corporaciones a ser cada vez más específicas y transparentes en la comunicación de esas prácticas que llevan a cabo para invertir de una manera responsable. Y eso es una tarea que tiene que tender a mejorar

“La última vez que lo comprobamos, sólo unos pocos constituyentes del MSCI ACWI IMI informaron de los 32 puntos de datos necesarios para cumplir los requisitos del borrador del SFDR a nivel de entidad. El resto de ustedes, sin duda, empezarán a escuchar pronto a algunos inversores sobre las muchas revelaciones que les faltan allí, si no sobre sus emisiones de carbono de alcance 3 (la mayoría de ustedes tampoco las reportan), o eventualmente sobre sus ingresos por las actividades verdes de la Taxonomía de la UE que califican”, afirman.

Corrigiendo la escala de la desigualdad.

Si bien la E de ESG es la que concentra ahora los mayores esfuerzos de los inversores en cuanto a inversión responsable, la crisis del coronavirus y las desigualdades que ha traído consigo han dado un mayor protagonismo a la S también. «En 2021, vemos a los inversores dando pasos hacia enfoques más creativos y sistémicos, con aquellos en la vanguardia dispuestos a arriesgar algunos fracasos en la búsqueda de soluciones”.

Y destacan sobre todo dos asuntos. El primero es la alta presencia directa o indirecta que tiene la lucha contra las desigualdad en los famosos ODS. «Aunque sólo el SDG 10 aborda explícitamente las desigualdades, muchos de los otros objetivos se centran en cuestiones relacionadas con la pobreza (SDG 1), el hambre (SDG 2), la salud (SDG 3), la educación (SDG 4), la igualdad de género (SDG 5) y el trabajo decente (SDG 8)». Y el segundo es la explosión de emisiones de bonos sociales que se han producido con la pandemia con la emisión en octubre de la Unión Europea por valor de 17.000 millones de dólares.