Como un enfoque muy global basado en tres pilares, así define Michelle Dunstan, directora de Responsabilidad de Janus Henderson Investors, la inversión sostenible de su firma. “El primer pilar es el de la responsabilidad corporativa, creemos que, si le pedimos a otras compañías que actúen mejor, nuestras propias prácticas deben reflejar eso que exigimos”, afirma. El segundo es la integración ESG, entendiendo que “si alguno de estos factores tiene una materialidad financiera, hay que prestarles la misma atención que a otras consideraciones financieras, porque creemos que eso significa evaluar mejor los riesgos y las oportunidades, lo que conduce a obtener mejores resultados para nuestros inversores”, explica. El último pilar es para los clientes que quieren invertir con un propósito determinado más allá del retorno riesgo, para los que disponen de una gama de fondos ESG con objetivos tanto financieros como extrafinancieros.
Integración
El análisis está en la base de la integración. Dunstan subraya que siempre ha sido el santo y seña de Janus Henderson, que este año celebra su 90 aniversario. “Se trata de entender las empresas y los emisores en los que invertimos y encontrar información diferenciada para poder tener una visión distinta a la del mercado”, señala. El mismo enfoque se aplica a la inversión ASG. “Buscamos entender la materialidad de esos datos, cómo una compañía maneja esos riesgos y esas oportunidades y cuál es su impacto en distintos indicadores financieros. Nos centramos en la materialidad financiera”, subraya.
Con el ejemplo de las emisiones de carbono, Dunstan explica cómo los lleva a preguntarse si una compañía se podría ver afectada por sanciones, o si hay un competidor que emite mucho menos y eso puede afectar a la cuota de mercado, o si va a tener que hacer un esfuerzo en CAPEX… “Todos estos elementos pueden tener un impacto material en la evolución financiera de una compañía y queremos entenderlos bien e integrarlos en nuestros procesos de inversión”, apunta.
Inversión
Sobre el pilar de inversión ASG, Dunstan recuerda que Janus Henderson comenzó pronto. “Nuestro fondo de Sustainable Equity tiene unos 30 años, por lo que hemos sido testigos de la evolución del enfoque de la inversión ASG. Hace años se basaba más en exclusiones y best ideas. Muchos fondos tenían un claro sesgo a crecimiento de calidad. Hemos visto como la orientación ha ido cambiando hacia algo más de búsqueda de valor”, describe. Ahora piensa que “las estrategias ASG se van a ir orientando hacia un enfoque mucho más reflexivo”.
Fruto de ese enfoque son los tres tipos de estrategias de las que disponen. Hay una centrada en los líderes, aquellas compañías ya preparadas para hacer frente a los desafíos del futuro. “Pero cada vez más nos enfocamos más en las improvers y en las de transición. Compañías cuyos productos y servicios van a ser necesarios, pero cuya situación actual en términos de criterios de ASG no sea la óptima a día de hoy”, señala. Considera que es importante invertir en ese cambio, porque además en ese tipo de compañías puede haber más alfa. Por último, también prestan atención al segmento de empresas solucionadoras y facilitadoras. “Son compañías que permiten a otras mejorar (productores de materiales de baterías, constructoras de redes eléctricas…)”, explica.
Engagement
El engagement es una pieza fundamental de la inversión sostenible en la gestora. “Podemos hacerlo para conocer mejor a una compañía o para invitarla a que actúe” afirma Cat Ziac Boyd, responsable global de Estrategia y Operaciones ESG. Las iniciativas de engagement van destinadas a “compañías a las que animamos a tomar determinadas medidas para minimizar sus riesgos o para aprovechar mejor las oportunidades”, añade.
Sobre la cacareada cuestión de los datos, Ziac Boyd destaca que “el mercado está más optimista con los datos de CSRD y del punto de acceso único europeo”. Mientras se materializan, han desarrollado una plataforma interna llamada Explore. “Se nutre de datos propios y de datos de proveedores externos. Hemos tratado de centralizar y facilitar el acceso a datos ASG para nuestros equipos de inversión”, detalla. Esta herramienta ya está integrada y ofrece información a nivel de cartera, métricas sobre el clima de emisores y otro tipo de métricas ASG.
“También hacemos mucho hincapié en formar a los equipos de inversión a la hora de comprender e interpretar determinados datos ya sea para invertir o para hacer engagement”. Además, para entender mejor la ciencia del clima están trabajando en una asociación con una entidad académica. “La idea es centrarse en su traducción al mundo financiero para responder a cuestiones sobre cómo se puede interpretar mejor un informe de TCFD, o saber si unos objetivos son creíbles o realistas”, puntualiza.
IRA y SFDR
Curiosamente, y dada la politización de la inversión ASG en EE.UU., la IRA (Inflation Reduction Act) es una regulación muy aceptada. Para Michelle Dunstan gran parte de esa popularidad se basa en que “cuando hablamos de IS muchas veces nos centramos demasiado en los riesgos y la IRA nos han permitido ver más las oportunidades. Nos permite ver que avanzar en la descarbonización, no solo es cuestión de un sector o una industria, sino de que hay muchas tecnologías que necesitan desarrollarse, a las que hay que dar escala y hacer viables y la IRA va en ese sentido. Creemos que ha creado oportunidades para muchas compañías en EE.UU.”.
En cuanto a la SFDR, Dunstan estima que ha supuesto un impulso considerable. En un mundo en el que abundan regulaciones a veces no alineadas, su objetivo es “diseñar productos de calidad que además puedan hacer frente a todo ese universo regulatorio”. Cree que la inversión sostenible va a tener una evolución más reflexiva, más centrada en estrategias que puedan ser rentables pero que produzcan cambios.
Dentro de esas estrategias alguna de las áreas que más les interesan son el agua y la seguridad del agua. “Hablamos de un problema más local, igual que la biodiversidad, lo que lo hace muy intensivo en análisis”. La transición también les importa mucho. “Y estamos dedicando recursos al tema de la IA responsable para estudiar riesgos regulatorios o impacto en determinados segmentos de la población, pero también cómo podría cambiar pata bien la atención sanitaria. Además, hay qué pensar cómo se va a sostener energéticamente todo ese potencial”, concluye.

