A lo largo del año, China ha implementado una cascada de restricciones regulatorias. Entre los titulares más destacados están la limitación de horas de videojuegos online a los jóvenes y la prohibición de la enseñanza extraescolar privada. Y a eso se ha unido los problemas del gigante inmobiliario Evergrande para pagar su deuda y la negativa del Gobierno a intervenir en su rescate. En resumen: lo que parece una ola de vientos de cara para la economía asiática. Esta densidad regulatoria se ha pintado como un giro estratégico en la política china. De aperturista a restrictiva. Y los mercados, tanto bonos como acciones, reaccionaron acorde. Pero, ¿qué hay de mito y qué de realidad en lo que está pasando en China?
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