Morgan Stanley US Advantage: el fondo de las compañías únicas

Morgan Stanley US Advantage: el fondo de las compañías únicas, Morgan Stanley US Advantage: el fondo de las compañías únicas
Foto cedida

Gestionado por el equipo Counterpoint Global de Morgan Stanley IM, el Morgan Stanley US Advantage es un fondo concentrado que invierte, con una filosofía basada en el largo plazo, en compañías que el equipo considera únicas. El fondo invierte principalmente en empresas establecidas en Estados Unidos de alta calidad, con un fuerte reconocimiento de marca, ventajas competitivas sostenibles y balances sólidos. El análisis fundamental lo combinan con el análisis de cambios disruptivos para identificar empresas que puedan beneficiarse de la disrupción o que están relativamente aisladas de ella.

Invierten en compañías que el equipo considera únicas debido a sus fuertes ventajas competitivas sostenibles en el tiempo como marcas, efecto red, una escalabilidad eficiente o unos altos costes de cambio. Favorecen las empresas con una visibilidad de negocio superior a la media y perspectivas de crecimiento secular. Al valorar las compañías, el equipo Counterpoint Global busca capitalizar las ineficiencias del mercado invirtiendo en compañías que, a su juicio, están infravaloradas debido a una o más de las siguientes razones:

1. Escasa cobertura de analistas: compañías de baja capitalización, situaciones especiales como los spin-offs o compañías que están en un periodo de transición de un grupo de capitalización a otro.

2. Sesgo por valoración con métodos convencionales: el mercado generalmente emplea métricas de valoración convencionales como el Price/Earnings (PER). El uso de esta métrica de valoración puede verse limitada ya que no tiene en cuenta la rentabilidad sobre el capital invertido (ROIC), las ventajas competitivas o su proyección a largo plazo.

3. Sesgo por especialización: los expertos en nuevos modelos de negocio y compañías de última generación, rechazan el uso de métodos tradicionales.

4. Sesgo cortoplacista: el mercado es cortoplacista y suele exagerar el impacto del próximo evento, como puede ser la publicación de resultados trimestrales de una compañía. El equipo piensa a largo plazo, tratando de posicionar la cartera de cara a los próximos 2–5 años.

La cartera se construye en base al análisis fundamental del equipo y la selección de acciones. En consecuencia, la asignación sectorial es fruto de la selección de acciones. “La valoración se basa en estimar cómo grande puede ser un negocio en el futuro basándose en el tamaño de su mercado y la cuota de mercado que potencialmente pueda capturar”, explican. El peso de las FAANG en la cartera ronda el 10%.

El equipo se centra en analizar las compañías con un horizonte temporal de cinco años, alejándose del ruido macroeconómico, con el objetivo de formar una cartera de compañías únicas, con ventajas competitivas sostenibles en el tiempo, analizando su crecimiento secular, y qué cuota de mercado/penetración podrá obtener cada compañía a largo plazo y a qué unidad monetaria.