Nathalie Wallace (Grupo Edmond de Rothschild): “No se puede no tener en cuenta las tendencias de la inversión sostenible a la hora de hacer una asignación de activos”

Nathalie Wallace
Nathalie Wallace. Grupo Edmond de Rothschild. Fuente: cedida.

Con una larga experiencia en la inversión sostenible, Nathalie Wallace ocupa desde hace poco un puesto de nueva creación, el de CSO (Chief Sustainability Officer) en el Grupo Edmond de Rothschild. Su nuevo rol, tiene un doble mandato. “Por una parte, me encargo de la responsabilidad corporativa de la firma, en colaboración con distintos stakeholders y por otra, de las inversiones sostenibles. Hay dos focos: uno corporativo y otro de negocio que engloban tanto a la parte de banca privada como a la de gestión de activos”, explica.

Para Wallace la creación de este puesto es una consecuencia de la filosofía del Grupo: “Actualmente Edmond de Rothschild es una compañía que pertenece y está liderada por una mujer que tiene una visión muy clara sobre lo que son las finanzas y sobre su papel a la hora de encauzar una mayor asignación de capital a una economía real más sostenible”.

Con la creación de este cargo se busca dar un enfoque coherente a todo el Grupo, para que, de forma más eficiente, pueda ofrecer productos y servicios relacionados con la sostenibilidad tanto a la banca privada, como a clientes institucionales y a plataformas de fondos a través de la gestora. La directiva aclara que “ya existen centros de expertise y excelencia en ESG en las distintas clases de activos. Así, Jean-Philippe Desmartin es el responsable de la gestión de activos ESG. En total tenemos unos 20 expertos dedicados la sostenibilidad, a los que se suman otros 20 expertos que no se dedican a esto al 100%”.

Objetivos

Wallace enumera sus objetivos. “El principal es ayudar a los clientes. Entender lo que cada uno quiere y asegurarme de que podemos responder a esas necesidades con productos y servicios” afirma. Cuando habla de servicios, se refiere a análisis de carteras, herramientas de reporting y comunicación efectiva de políticas. “El segundo es asegurarme de que tenemos la infraestructura adecuada y eficiente para poder ofrecer todos estos productos y servicios. Eso nos lleva a tener que evaluar potenciales colaboraciones con distintos proveedores externos que nos permitan industrializar determinados aspectos”, añade.

Además, el Grupo quiere estar en la vanguardia de la innovación. Wallace lo explica con una de las medidas que tomaron: “Hemos decidido convertirnos en uno de los fundadores y socios estratégicos de una iniciativa llamada Emisiones Evitadas junto a otras gestoras como Mirova y Robecoseñala. Se trata de crear una base de datos transparente a la que puedan acceder otras gestoras, pero también empresas. “La iniciativa se centra más en actividades o segmentos de industrias, para poder comparar por ejemplo la emisión evitada en turbinas eólicas frente al almacenamiento en las baterías. Pero eso depende de cada localización geográfica, porque las emisiones evitadas son mayores si la fuente energética principal es el carbón frente a una placa solar” detalla.

Wallace incide en que son “datapoints prácticos e importantes para los gestores, en los que necesitamos transparencia y estandarización, por lo que estamos satisfechos de invertir para poder innovar en este tipo de herramientas y marcos de referencia”. También están trabajando en seleccionar un proveedor externo que pueda ayudarles en el control de la calidad de datos. “Hoy en día lo hacemos de forma interna, con dos personas de nuestro equipo de IT exclusivamente dedicadas a eso. Buscamos hacerlo de forma más manejable”.

Gestión activa

Para la directiva, es importante reclamar el papel de la gestión activa en la inversión sostenible. “La inversión pasiva mira hacia atrás. Nosotros somos inversores de convicción, con horizontes temporales de entre cinco y diez años. Desde este punto de vista consideramos que no se puede no tener en cuenta tendencias de la inversión sostenible a la hora de hacer una asignación de activos”. Wallace da algunos ejemplos: “¿Cómo no vamos a tener en cuenta, por ejemplo, la invasión del coche eléctrico chino en Europa y sus efectos en la industria automovilística de la región? ¿O las políticas regulatorias? ¿O los desarrollos tecnológicos? Además, hay que tener en cuenta las tendencias derivadas de las cuestiones geopolíticas, como la independencia energética”.

Guerras culturales

Sobre la llamada guerra cultural y polarización en torno a la inversión sostenible, en su opinión “estamos en un movimiento del péndulo. Hubo un boom hace unos años en el que todo el mundo afirmaba ser sostenible, ahora el péndulo se ha movido. Muchas compañías están abandonando distintas iniciativas medioambientales, pero creo que es lo normal en un proceso de mainstreaming”.

Wallace recalca que lo importante es fijarse en la evolución que ha habido. “Al principio, los expertos en ESG venían del mundo de las ONGs o de la academia. Luego llegó una segunda ola con personas de inversiones y de comunicación. Lo que está ocurriendo ahora es que se está tratando de integrar la sostenibilidad en todas las funciones, ya no es algo que haga un departamento en exclusiva” expone. “Es una transformación en la que cada uno tiene una responsabilidad y que forma parte de la remuneración. Ese es el modelo de Edmond de Rothschild. Es una integración a nivel de responsabilidad de cada trabajador, pero también por parte de la propiedad, de la remuneración, de la divulgación”, añade.

Tendencias

Como tendencias y temáticas clave de la inversión sostenible, se destacan tres. La primera sería la inversión en infraestructuras que aumentan la resiliencia social ante el impacto físico del cambio climático, así como proyectos de regeneración urbana y limpieza de zonas industriales. La segunda abarcaría todo lo relacionado con el clima, la transición energética, la movilidad y el suministro de energía eléctrica. La tercera sería la descarbonización de las carteras de activos líquidos, no solo mediante exclusión, aunque la regulación vaya, en su opinión, en ese sentido. “Una cartera no emite, si quitas una compañía, no emitirá menos, nos interesa mucho más el engagement y creemos que es mucho más eficiente, que permite conversaciones y cambios potenciales reales” afirma.

Regulación

Imposible no hablar de la regulación europea. Wallace no descarta completamente que la SDR británica influya a un sistema más etiquetado en la UE. Aguarda con esperanza los datos que van a llegar gracias a la CSRD. “Como inversora, necesito información financiera y extra-financiera, que esté auditada y que sea comparable. Todos los inversores deberían poder tener acceso a esa información” enfatiza.

Para terminar, la directiva anuncia que Edmond de Rothschild va a adoptar un compromiso de cero emisiones netas que tiene pensado comunicar en mayo con los objetivos concretos. “Estamos muy comprometidos con net zero y en poder ayudar a nuestros clientes. Entre todos podemos hacer historia”, concluye.