Objetivo 2025: todos con los mismos datos ASG

Nicolás Gutiérrez, Unsplash.

La inversión sostenible requiere de muchos datos, lo que conlleva complicaciones. Entre otras cosas, hay que buscarlos; y luego integrarlos. Sin olvidar la diversidad de criterios entre proveedores o los recursos, humanos y económicos, que requieren, incluido el fichaje de profesionales del mundo de la data science. Sobre ello debaten expertos de varias gestoras en un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por BlackRock.

Ofertas en función de las inquietudes

Cuando hablamos de los riesgos ASG hablamos de cosas muy diversas, y en cada caso hay que buscar las fuentes más fiables y especializadas. “Esto implica la integración de distintas bases de datos, cada una con un formato distinto, lo que tiene sus dificultades”, explica Guillermo Hermida, responsable de Estrategia ASG de CaixaBank Private Bank. Recuerda, además, que entre los proveedores de datos, los criterios no están tan homogeneizados como en el caso del cálculo de los riesgos financieros. “Todo esto requiere un esfuerzo, primero de exploración, la búsqueda de esos proveedores. Y segundo, de integración en los procesos de inversión”.

Guillermo Hermida (CaixaBank Private Banking)

“Y eso, además, te tiene que llevar a simulaciones de carteras en función de los sesgos que quieras hacer”. Explica que de la misma manera que hablábamos de la contribución marginal al riesgo de un activo en una cartera desde un punto de vista de rentabilidad, ahora, por ejemplo, hay que hablar de la contribución marginal a las emisiones de CO2. “Hay que demostrar con datos fehacientes que realmente estas promoviendo los ODS y que tu producto va más allá de la mera integración de las principales incidencias adversas”, explica. Todo ello requiere un gran esfuerzo tecnológico en la parte de la gestión y de reporting.

Añade, además, que la entidad pretende ser un agente de cambio y para ello hay que hacer una labor muy importante de divulgación y de educación del inversor. “Hay que ayudarles a que no se queden únicamente con que la sostenibilidad está ligada al cambio climático”. Explica que es necesario entrar en un diálogo con ellos para saber realmente qué es lo que les preocupa “y hacerles ofertas a medida en función de las inquietudes y de cuáles sean los aspectos que quieren tratar de mejorar en el mundo con la orientación de sus inversiones”.

Tendría que haber un target social

Ana Rivero, responsable global de Estrategia de Mercado y ASG en Santander AM, considera que la sostenibilidad exige de una gran cantidad de recursos humanos y tecnológicos que requieren unas inversiones que no están al alcance de todo el mundo. Añade que tiene que implicar a todo el proceso de inversión, a los departamentos de análisis y de inversión, pero también a los de riesgos que, según explica, actualmente se están apoyando mucho en los expertos en ASG porque, hoy por hoy, no tienen todos los recursos que deberían para entender cómo monitorizar este tipo de riesgos. Considera que, “al final, todo este proceso tiene que dar como resultado una transformación de las gestoras (y de los distribuidores), con gente muy formada y muy al día de todo lo que está ocurriendo en este ámbito”. Entre esa gente formada pronostica que proliferarán en las gestoras los matemáticos y los profesionales de data science porque son los que van a marcar la diferencia, lo que también requiere una inversión.

Ana Rivero (Santander AM)

Coincide en la necesidad de buscar proveedores expertos en el factor que se quiera integrar. En este punto incluye en el debate el reforzamiento que se ha producido con la pandemia de la sensibilidad hacia la parte social de la ASG. Pero es una conciencia que ha llegado a la sociedad, no tanto a la industria. “En general, en el sector nos dejamos llevar por la regulación, que ahora está muy centrada en el clima, pero creo que deberíamos ser todos conscientes de que, igual que hay un target como Net Zero, a lo mejor tendría que haber un target para algo social, para que todos nos pudiéramos poner una misma línea de dirección y no sacar cada uno su idea de qué es invertir en algo que promociona la S. Es mucho mejor cuando se unen las fuerzas y cuando va todo el mundo en una dirección consensuada”.

Aquí, de nuevo, nos encontramos con el problema de los datos. “No hay datos en el ámbito de lo social tan claros ni tan homogéneos como en el del medioambiente. Pero los habrá, y se tendrán que tratar e integrar para que sirven para medir, que es lo fundamental”. De esta forma será más fácil extraer el valor que tiene invertir en sostenibilidad. Y por valor no entendemos rentabilidad: “La idea no es invertir en sostenibilidad por ganar más que con otro tipo de estrategias sino porque se invierte de una forma diferente y se quiere extraer ese tipo de valor”. Y eso, añade, “o lo haces con mucho tratamiento de datos para poder visibilizarlo o justificarlo o será un brindis al sol”.

La regulación va a llegar a los proveedores

El discurso en torno a la sostenibilidad ha cambiado mucho en poco tiempo. “Hace algo más de un año, dos años, la sostenibilidad estaba centrada en determinados departamentos de las organizaciones y ahora es algo trasversal, con un alcance mucho mayor en términos de producto, de clientes o de interés general”, comenta Alberto Gómez-Reino, responsable de Asset Allocation e Inversión ASG en BBVA AM. Pone un ejemplo. En el caso de la gestora hasta hace dos años había un equipo de inversiones sostenibles, “pero la sostenibilidad no era transversal”. Ahora la integración de la sostenibilidad se ejecuta desde un comité donde están representadas las áreas de inversiones, productos, riesgos y cumplimiento.

Alberto Gómez-Reino (BBVA AM)

Esos esfuerzos de transversalidad solo son efectivos si se disponen de los datos “que permitan a cada área controlar, supervisar, pivotar o construir las carteras utilizando información extrafinanciera”. Igual de importante, insiste, es seleccionar el proveedor de datos o contar con una plataforma interna: “En nuestro caso, el desarrollo de esa plataforma nos ha llevado muchísimo esfuerzo en el último año”. Explica que es una plataforma en la nube que utilizan todas las áreas de la gestora. Considera que la clasificación regulatoria no es suficiente a día de hoy. “Es una etiqueta, pero necesitas mirar lo que hay dentro. En esta plataforma volcamos la clasificación regulatoria y el análisis cualitativo que se hace de la arquitectura abierta de todos los fondos y ETF de terceros”. 

Comenta que los proveedores son una ayuda, “pero la plataforma tiene que ser lo suficientemente flexible como para que podamos ir nutriéndola y que esa información vaya a todos los ángulos de la gestora”. En relación a los proveedores, pone sobre la mesa otra idea: “La regulación va a acabar llegando a ellos como llegó a los datos financieros”. Considera que el desarrollo de la taxonomía fuera de la A de la ASG “va a dar como resultado una mayor claridad a la hora de reportar determinados aspectos sostenibles y va a desarrollar su tratamiento por parte los diferentes proveedores de datos”. 

Se valorará la gestión activa

En el caso de Fonditel, la gestión de planes de pensiones de empleo les ha dado una sensibilidad especial hacia la sostenibilidad. “Llevamos tres años investigando en profundidad cuáles son los proveedores de datos, cuál es la metodología que utilizan, cuál es el precio desde el punto de vista de los recursos”, apunta Teresa Casla, consejera delegada. Y al final optaron por un único proveedor de datos. “Hemos crecido con ese proveedor en metodología y, al final, lo que nosotros integramos dentro de nuestras carteras, tanto en ratings, en scores, como en huella de carbono, etc., son datos que conocemos cómo se han fabricado, de tal forma que los podemos explicar a nuestros diferentes clientes y colectivos”.

Teresa Casla (Fonditel)

Considera que en la industria se ha empezado la casa por el tejado. “Son los emisores los que tendrían que haber dedicado recursos a adaptarse a la información que están pidiendo los reguladores. En lugar de eso hemos empezado los gestores de fondos a intentar idear cómo hay que ser sostenible y a pedir a la regulación y a los emisores ese tipo de datos”. Dicho esto, considera que todo ha comenzado a ordenarse. “Dentro de tres o cuatro años estará todo muy estandarizado y tendremos todos los mismos datos de un emisor. Es decir, tendremos los datos de huella de carbono, de A, de S, de G, y será el mismo porque las empresas los facilitarán de forma homogénea”.

Por lo tanto, ¿dónde está el valor de los datos y dónde el valor diferencial de la sostenibilidad en el futuro? En la customización de las carteras. Y lo explica: “Si al final todos vamos a tener los mismos datos, lo que voy a querer es que la cartera tenga un tema social y se diferencie por ello. Y, por tanto, todas las empresas o emisores que va a haber en esa cartera van a tener unos ratings sociales muy altos, y para eso sí necesito una base de datos diferencial”. Va aún más lejos, y pronostica que dentro de cinco años la sostenibilidad será gestión pasiva, “y se valorará la gestión activa en sostenibilidad, igual que se valora en value, en quality…”.

Una norma mundial de divulgación

Isabel Vento, responsable de Desarrollo de Negocio para Iberia en BlackRock, reconoce que han hecho un esfuerzo muy grande en recursos humanos y económicos para integrar la sostenibilidad en Aladdin. Desde finales del pasado año ya tienen el 100% de las carteras activas y mandatos delegados con criterios ASG, “y ha sido posible gracias a Aladdin”. Explica que hacen uso de fuentes externas, como MSCI, para complementarlo con el desarrollo y análisis interno. También han ampliado el acceso a datos ASG a través de alianzas con proveedores como Sustainalytics o Refinitiv. “A día de hoy, Aladdin tiene más de 1.200 indicadores relativos a factores ASG para ayudar a nuestros gestores a identificar los riesgos relativos a la sostenibilidad y a tomar decisiones de inversión tanto en compañías individuales como en asset allocation”.

Isabel Vento (BlackRock)

Y el trabajo no se queda ahí. Además, están invirtiendo en el desarrollo de un sistema propietario de research. “Hemos creado Simba, una matriz que se nutre de inputs de fuentes externas e internas, que ofrece a nuestros gestores un marco propio de scoring de criterios ASG de las compañías que analizamos”. Esto les sirve para definir el grado de adaptación de esas empresas a determinados criterios ASG.

Además, han creado un módulo en Aladdin a disposición de los clientes externos, Aladdin Climate, para analizar los riesgos físicos y de transición asociados al cambio climático de las inversiones. El proyecto se ha iniciado en Estados Unidos y con algunos clientes en Europa de manera piloto. Además, continúan forjando alianzas con partners externos. Por ejemplo, el año pasado firmaron una con Clarity AI, de forma que se van a integrar sus capacidades con Aladdin para ofrecer un mejor análisis de riesgo y de transparencia a los clientes.

Respecto a los retos y obstáculos que quedan por delante, destaca que “la calidad y la heterogeneidad de los datos sigue siendo un impedimento a la hora de poder integrar realmente la ASG en los procesos de inversión”. Abogan por una única norma mundial de divulgación de información.