2021: del confinamiento a la reapertura

Cedida por DNB AM.

TRIBUNA de Knut Hellandsvik, responsable de Renta Variable, DNB Asset Management. Comentario patrocinado por DNB AM.

2020 ha sido un año en el que la pandemia ha provocado infinidad de tragedias humanas en forma de fallecimientos, desempleo y aislamiento. Como inversores, podemos decir que 2020 nos ha dejado la mayor caída de las bolsas mundiales de la historia moderna, pero también una de las recuperaciones más rápidas. También hemos experimentado algunas de las mayores divergencias entre ganadores y perdedores jamás vistas. En conclusión, nuestras perspectivas para la renta variable en 2021 son positivas y a continuación exponemos algunas razones:

  1. De Trump a Biden: creemos que la presidencia de Biden será positiva para las bolsas mundiales. Concretamente, podemos esperar más diplomacia y más esfuerzos por tender puentes que con la retórica del ‘EE.UU. primero’ de Trump. Eso podría desembocar en una distensión de la guerra comercial que ha amenazado a los mercados durante varios años.
  2. Del virus a la vacuna: una parte considerable de la población mundial recibirá la vacuna durante 2021, lo que dará un importante impulso a la tesis de la reapertura.
  3. De la recesión al crecimiento: los analistas estiman que el PIB mundial se contraerá alrededor de un 4% en 2020. Las estimaciones para 2021 hablan de un crecimiento que oscila entre el 4% y el 6%. A medida que la economía vaya reactivándose, el desempleo seguirá descendiendo y la confianza de los consumidores debería rebotar.
  4. Del desplome de los beneficios al rebote: las estimaciones de consenso para el MSCI World cifran la caída del beneficio por acción en 2020 en alrededor de un 20%. Consideramos que es realista un rebote de entre el 30% y el 50% en un escenario de reapertura, cifras que podrían ser considerablemente más altas en muchas empresas muy castigadas en 2020.
  5. Apoyo sostenido de los bancos centrales: creemos que el apoyo de los bancos centrales se mantendrá hasta más allá de 2021, lo que equivale a tipos de interés ultrabajos para estimular la recuperación y eleva el atractivo de la renta variable.
  6. Estímulos presupuestarios: estamos dejando atrás la recesión más profunda de la historia moderna, así que esperamos que continúen los grandes estímulos presupuestarios en los principales bloques económicos del mundo.

Por las razones citadas, esperamos que el mercado alcista continúe y consideramos realista que el MSCI World avance entre un 10% y un 15% durante 2021. El motor de los mercados no será necesariamente la expansión de los múltiplos, como hemos visto en muchos sectores en 2020, sino el crecimiento de los beneficios ayudado por un rebote fuerte y sincronizado del crecimiento económico en todo el mundo. Así pues, ¿cómo se materializaría este escenario en los mercados?

  1. Estilo: a consecuencia del crecimiento mundial sincronizado, pensamos que veremos un desplazamiento desde los valores típicos de crecimiento y momento que dominaron el mercado en 2020 hacia las áreas infravaloradas y cíclicas. Estas últimas registrarán los mayores niveles de apalancamiento operativo y recuperación de los beneficios a medida que acelere el crecimiento económico.
  2. Regiones: EE.UU. ha sido el gran triunfador de 2020, gracias sobre todo a sus grandes empresas tecnológicas. De acuerdo con nuestras predicciones, pensamos que el resto del mundo debería reducir la distancia con EE.UU. este año, sobre todo los mercados emergentes (por ejemplo China, que ha tenido un buen comportamiento en 2020) y Europa. Estas dos regiones tienen poco peso en las carteras y están relativamente baratas. Además, atendiendo a su composición sectorial, se caracterizan por un mayor sesgo cíclico que el mercado estadounidense.
  3. Tamaño: en un escenario de fuerte crecimiento económico, los valores de pequeña capitalización deberían hacerlo relativamente bien comparados con los grandes valores. La renta variable mundial de pequeña capitalización está muy barata frente al resto del mercado y la mayoría de gestores de fondos ha infraponderado este segmento durante 2020.
  4. Sectores: dado que el crecimiento económico podría rebotar con fuerza, pensamos que las curvas de rendimientos aumentarán su inclinación. Por lo general, eso beneficia al sector financiero, que ha quedado muy rezagado durante gran parte de 2020. También nos gustan las empresas con exposición directa al ciclo económico, como las de bienes de equipo, materiales de construcción y metales y minería. También pensamos que las perspectivas para el consumo cíclico y discrecional son buenas ante la reapertura de la sociedad y el repunte del consumo privado. Por último, el sector energético debería experimentar un rebote en 2021. Se trata de uno de los sectores más castigados y debería recuperarse con la aceleración del crecimiento económico, a pesar de los importantes obstáculos a largo plazo. En nuestro escenario, los sectores defensivos, como atención sanitaria, consumo básico, inmuebles y telecomunicaciones, deberían comportarse peor desde una óptica relativa.

Predecir el futuro nunca es sencillo, por lo que conviene siempre tener en cuenta los factores de riesgo. Después de todo, el virus sigue en pleno auge en la mayor parte del mundo occidental, mientras que muchos mercados bursátiles regionales terminaron 2020 en positivo y la bolsa no está barata desde un punto de vista histórico. En primer lugar, estaremos muy atentos a las campañas de inmunización y su efecto a la hora de contener el virus. Se trata de un esfuerzo enorme y sin precedentes, tanto por magnitud como por rapidez. En segundo lugar, ese nuevo impulso a las bolsas dependerá de que se aprueben estímulos presupuestarios sustanciales, principalmente en EE.UU. y la UE. En tercer lugar, no subestimaríamos el riesgo de que reaparezca la inflación en 2021 después de varios años de salidas en falso. Un poco de inflación suele ser beneficioso para las bolsas, pero se convierte en un problema si sube demasiado y demasiado rápido.