¿Cómo ha influido el COVID-19 en el debate sobre la inversión sostenible?

TRIBUNA de Carla Bergareche, directora general para España y Portugal, Schroders. Comentario patrocinado por Schroders.

La pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de la relación entre las empresas y sus grupos de interés, lo que ha propiciado cambios también en el diálogo entre los inversores y las compañías. Hasta la crisis financiera global de 2008 todo giraba en torno a los márgenes de beneficios y los balances, pero ahora estos temas se tratan junto con cuestiones ASG. Además, si antes el foco de atención de la sostenibilidad se centraba en los aspectos medioambientales, el último año ha puesto de manifiesto que los aspectos sociales son igual de importantes. De hecho, la presión sobre las compañías para que implementen buenas prácticas en su modelo de negocio ha aumentado.

Estamos empezando a llamar a este movimiento el «nuevo contrato social«, pues el lugar que ocupan las empresas en sus comunidades y en el conjunto de la sociedad está cambiando. AdvertisementEso también es importante para los clientes pues, después de todo, los inversores tienen mucho donde elegir, ya que las dificultades económicas de 2020 han propiciado que muchas empresas busquen nuevas formas de financiación con ampliaciones de capital o emisiones de deuda. Por tanto, nos encontramos en un momento en el que podemos ser selectivos a la hora de configurar las carteras.

Conductas empresariales que más valoran los inversores

Fuente: Estudio Global de Inversión 2020 de Schroders.

Por otro lado, el COVID-19 también ha sido la primera prueba de fuego para la rentabilidad de los activos sostenibles y se ha demostrado que este tipo de inversión no es un lujo solo para los periodos de bonanza. De hecho, si observamos los índices de referencia europeos, en 2020 el MSCI Europe ESG Leaders Index ha logrado un -1,9%, frente al -5,6% del índice más amplio MSCI Europe Index*.

Para Schroders, esto es un indicador de que el debate sobre la sostenibilidad continuará en el radar de los inversores a largo plazo, sobre todo porque cada vez más los compromisos medioambientales están ligados con las convicciones personales de cada individuo. En esta línea, existe la falsa sensación de que los productos sostenibles van dirigidos a una minoría, o de que solo a los jóvenes les interesa la sostenibilidad. Puede que eso fuera así en otro tiempo, pero, desde luego, ya no. A los inversores más tradicionales, como las aseguradoras, también les importa la sostenibilidad y empiezan a enriquecer el debate.

Asimismo, es alentador ver los estímulos que han puesto en marcha los distintos gobiernos para favorecer la recuperación económica. Estamos viendo cómo muchos países emiten bonos verdes o sociales. Se trata de compromisos a largo plazo diseñados para afrontar problemas medioambientales, fomentar la creación de empleo e incrementar nuestra resiliencia ante crisis similares que puedan ocurrir en el futuro.

Todo ello son indicios cada vez mayores de que es posible lograr nuestros objetivos de inversión sin traicionar nuestros principios.

Oportunidades de inversión sostenibles tras el COVID-19

Hay muchas oportunidades de obtener rentabilidad. Podríamos poner el ejemplo de aquellas empresas que han perdido el favor del mercado porque cualquier consideración sobre sus perspectivas a largo plazo se ha visto superada por el virus y el confinamiento. Y, precisamente, desde el punto de vista de la sostenibilidad, este es el tipo de crisis en la que una empresa necesita a sus inversores. Por ello, debemos seguir siendo exigentes en cuanto a los objetivos de sostenibilidad.

Como inversores activos tenemos una verdadera oportunidad de elegir en qué empresas invertimos, mantener la presión sobre la sostenibilidad y garantizar que este tema siga siendo una prioridad en la agenda conforme vaya llegando la recuperación.

Fuente:

*Morningstar, a 30 de noviembre de 2020.