Criterios ASG y COVID-19: el papel de los inversores

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TRIBUNA de Laura Donzella, responsable de Clientes Institucionales e Intermediarios para la península ibérica, Latinoamérica y Asia, Nordea Asset Management. Comentario patrocinado por Nordea AM.

Desde el prisma de los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG), la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto numerosas cuestiones que resulta necesario abordar. Al principio, el énfasis recayó sobre el medioambiente. Los medios de comunicación se centraron en los cielos despejados y en los beneficios que conllevaba para la naturaleza el cese prácticamente total del transporte a escala mundial. Solo después se pasó a hacer hincapié no ya solo en los costes sociales de la pandemia, sino también en los diferentes modus operandi de las empresas tanto respecto de sus clientes y cadenas de suministro como en relación con sus plantillas.

En calidad de inversores, tenemos la responsabilidad de dejar claras nuestras expectativas a las empresas en las que invertimos, tal y como hicimos el año pasado de la mano de otros inversores. En el segundo trimestre de 2020, 322 inversores institucionales largoplacistas, que representan un volumen de activos gestionados de más de 9,2 billones de dólares estadounidenses, elaboraron y firmaron la Declaración sobre la Respuesta al Coronavirus (Investor Statement on Corona Response). Esta esboza un plan en cinco puntos para proteger a los trabajadores y a la sociedad, instando a las empresas participadas a:

  1. Ofrecer bajas retribuidas.
  2. Dar prioridad a la salud y la seguridad.
  3. Mantener el empleo.
  4. Preservar las relaciones con sus proveedores y clientes.
  5. Actuar con prudencia financiera.

También se han llevado a cabo otras iniciativas positivas a gran escala impulsadas por inversores, como la interacción con empresas que abarcan desde farmacéuticas hasta compañías procesadoras de carne.

Aunque esperamos que todas las empresas cumplan el plan de cinco puntos para proteger a los trabajadores, somos conscientes de que diferentes compañías que operan en distintos sectores se ven afectadas de diversas maneras. Ha resultado casi imposible evitar los cierres en los sectores de turismo y servicios, como en el caso de las aerolíneas y la hostelería, mientras que las empresas que operan en el ámbito de las tecnologías de la información y las comunicaciones han registrado un aumento de la demanda. También somos conscientes de que las respuestas de las empresas al coronavirus pueden diferir considerablemente en función de la región geográfica, así como del nivel de apoyo recibido de cada Gobierno.

Dicho esto, ha habido marcadas diferencias en las medidas adoptadas por la comunidad empresarial, desde las empresas que han demostrado prudencia financiera cancelando el reparto de dividendos, recortando los sueldos de sus directivos y manteniendo a la mayoría de su plantilla, hasta aquellas ampliamente criticadas por una gestión deficiente de, por ejemplo, la salud y la seguridad en el trabajo.

Transmitir nuestras expectativas es importante, pero los considerables retos en materia ASG que plantea la crisis del COVID-19 han exigido la toma de medidas adicionales por nuestra parte. Tenemos que supervisar y abordar las respuestas de las empresas ante estos retos y, a este respecto, los datos desempeñan un papel fundamental. Por ende, desarrollamos una herramienta exclusiva de seguimiento de las respuestas al COVID-19 para analizar el volumen de noticias sobre ASG y la percepción de las partes interesadas sobre el coronavirus. Asimismo, la herramienta ayuda a comparar cada empresa con las expectativas de los inversores a escala mundial.

Este análisis de datos nos ha permitido identificar los segmentos donde más necesario resulta entablar un diálogo con los inversores. En Estados Unidos, las plantas de procesamiento de carne y aves de corral se han convertido en peligrosos puntos candentes del COVID-19, y varias instalaciones se han visto obligadas a cerrar como consecuencia del elevado número de trabajadores infectados. Los trabajadores del sector cárnico a menudo no tienen acceso a bajas médicas retribuidas y muchos de ellos presentan un mayor riesgo: temen perder su empleo o su salario, les preocupan las represalias de sus gerentes por ausentarse como consecuencia de la enfermedad o no osan denunciar a los responsables de las plantas que eluden la ley. Muchos de los trabajadores vulnerables forman parte de minorías, son inmigrantes y refugiados, mujeres o no hablan el idioma.

Otro segmento que nuestros datos han puesto de relieve ha sido el de las empresas vinculadas a la deforestación. A este respecto, la pandemia ha incrementado las presiones sociales y medioambientales en relación con las comunidades indígenas. En consecuencia, hemos entablado un diálogo con varias empresas pertenecientes a este sector.

La participación activa constituye una parte fundamental de nuestra filosofía de inversión. Aunque en estos momentos no podemos reunirnos de forma presencial con nuestras empresas participadas, seguimos creyendo que la implicación es una herramienta sumamente poderosa para lograr un cambio positivo. En circunstancias normales, consideramos que las visitas sobre el terreno constituyen un importante método de interacción, pero nos hemos dado cuenta de que podemos continuar nuestras actividades de participación activa de forma muy efectiva a través de videollamadas con las empresas en las que invertimos.

En Nordea Asset Management, consideramos que las empresas que cumplen unas expectativas más elevadas en materia de ASG tienen mayores probabilidades de triunfar en el futuro, y la coyuntura actual ha generado indudablemente nuevos retos en la esfera ASG que siguen diferenciando a las empresas que mejor desempeño firman en este ámbito frente a las demás. En calidad de inversores, somos conscientes de que la viabilidad a largo plazo de las empresas en las que invertimos está ligada al bienestar de todas las partes interesadas, lo que incluye a empleados, proveedores, clientes y la sociedad en general. Estos tiempos convulsos ofrecen a cada empresa la oportunidad de poner en práctica medidas que demuestren su buena ciudadanía corporativa.


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