Invertir en las FAAMG ayuda a diversificar una cartera de renta variable europea

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Iñigo Bilbao Goyoaga. Fuente: Cedida

TRIBUNA escrita por Íñigo Bilbao- Goyoaga, Managing Partner, Estudios Bursátiles SL, Experto en Fondos, ETF e Inversión Colectiva.

La diversificación de activos y la renta variable van a ser los dos vectores que van a ayudar a protegernos contra la inflación en el largo plazo. En el índice MSCI Europe la tecnología representa sólo alrededor del 6% de la capitalización del índice. Para un inversor europeo, ajustar la cartera incluyendo empresas tecnológicas americanas, puede ser una buena recomendación en un entorno inflacionista del mercado.

Las FAAMG también denominadas como FAANG o FAANGM, son un acrónimo utilizado para incluir 5 colosos de la tecnología que existen en EEUU. Lo empezaron a utilizar periodistas norte americanos especializados, pero actualmente miembros de la industria como Morningstar lo utilizan en sus informes.

Se trata de las empresas cotizadas Facebook (cuyo propietario es Meta), Apple, Amazon, Netflix y Alphabet, esta última conocida como Google, de la cual existen dos tipos de acciones, con y sin derecho a voto. Algunos en lugar de Netflix que es un poco más pequeña por capitalización, al denominarlas prefieren utilizar Microsoft, de ahí la diferencia entre la N y la M, y hay quienes prefieren hablar de 6 mega caps e incluyen tanto la N como la M en el acrónimo.

Estas cinco empresas representan casi el 25% de la capitalización del S&P500, y están entre los diez títulos de mayor capitalización del índice. Durante 2021 se revalorizaron 2,600 millones de dólares, representando un 29% de la ganancia registrada por el S&P500.

El recorrido de la tecnología como activo de inversión no parece haber terminado, aunque la volatilidad va a estar siempre presente en este tipo de inversión. Esto queda claramente reflejado cuando se analizan los últimos quince años de capitalización.

Existen grandes campos donde estos colosos pueden todavía crecer. La utilización del Big data, el aprendizaje automático o la inteligencia artificial con avances como los obtenidos con los conocidos Siri, Alexa o ChatGPT son algunos de ellos. Así mismo hay otras empresas tecnológicas menos populares que también se van a beneficiar de la penetración del mundo digital y la inteligencia artificial en el campo de los bienes y servicios, por lo que este sector tiene todavía un importante camino por descubrir en los cinco continentes.

Sin embargo, existen riesgos potenciales para estas mega empresas sobre todo desde el campo normativo tanto en el de las leyes antimonopolio como en el de la fiscalidad.

Hay analistas que consideran que debido a estos potenciales riesgos regulatorios las cotizaciones de acciones como Facebook (cuyo propietario es Meta) o Alphabet están ajustadas.

Así mismo, sus modelos de negocio van a cambiar y evolucionar. El del gigante del streaming, Netflix, está siendo cuestionado por los analistas ante la gran competencia que está apareciendo en el sector. Su salida de Rusia debido a la crisis desatada en Ucrania, precipitó que sufriera su primer trimestre de perdida de suscriptores. Este anuncio de pérdida de clientes, provocó una caída de su cotización del 35% en un solo día, en abril de 2022. La compañía insistió en su intención de revisar su modelo de negocio, creando un servicio más barato o incluso gratuito que incluya publicidad, así como un sistema para detectar el fraude de intercambio de contraseñas entre usuarios.

Para mitigar dichos riesgos, es recomendable incluir en la cartera junto a las grandes, otras empresas tecnológicas más pequeñas y menos populares, pero con potencial de crecimiento. Obtendremos la diversificación adecuada. Nvidia era una empresa mucho menos popular en 2019, con una capitalización bursátil menor que las FAAMG. Sin embargo, en este breve periodo se ha convertido en un gigante tecnológico debido a su implicación y liderazgo en el ámbito de la inteligencia artificial.

Para un inversor europeo que debe tener la mayor parte de su renta variable en acciones europeas, complementar la cartera con este tipo de empresas norte americanas en la proporción adecuada, le ayudará a diversificar su riesgo y luchar contra la inflación en el largo plazo. El motivo es que existen pocas empresas comparables para invertir en las bolsas europeas, por lo que su cartera de blue chips carecerá de la exposición en la proporción adecuada a estos sectores en crecimiento.

Si compramos un fondo de inversión global o americano activo centrado en tecnología, o el índice S&P500, puede que no estemos invirtiendo exactamente en estas acciones. Los fondos activos suelen dar más peso a compañías tecnológicas menos populares, pero con importante potencial de revalorización. Pueden incluso considerar a Amazon una empresa cíclica o a Facebook como empresa de comunicación y decidir desde no incluirlas en la cartera, o incluirlas, pero en proporciones pequeñas.

Así mismo el S&P 500 es un índice amplio que invierte en una gran gama de sectores, cuando en realidad lo que deseamos es tan sólo incorporar el sector tecnológico con el fin de diversificar una cartera de acciones europea.

La opción más directa disponible para tener exposición a las FAAMG y a otras empresas tecnológicas de menor reconocimiento mundial, pero de gran potencial, es comprar un ETF o fondo índice que siga al NASDAQ 100.

Invirtiendo de esta forma, nos aseguramos que vamos a comprar esas seis empresas en una proporción más o menos acertada. Así mismo estaremos invirtiendo en otras compañías menos conocidas globalmente pero que también empiezan a tener reconocimiento mundial. La idea es protegernos contra la inflación, anticipándonos a las nuevas tendencias que surjan con la inclusión de la inteligencia artificial, la digitalización, o el Big Data en nuestras vidas.