En un entorno geopolítico complejo como el actual, de alta volatilidad, de adaptaciones normativas constantes y cambios tecnológicos acelerados, el papel del asesor es aún más relevante. Así lo ha destacado Paloma Marín, vicepresidenta de la CNMV, durante su intervención en el Congreso Anual de ASEAFI celebrado esta semana. “El asesoramiento financiero es una pieza clave para el desarrollo de los mercados de capitales y ahora de la unión de ahorro e inversión y para potenciar esa inversión minorista”, destaca.
Las EAFI desempeña un papel estratégico en este contexto, insiste Marín. “Aunque se enfrentan a retos específicos particularmente relacionados con ese reducido tamaño también tienen importantes fortalezas como son la cercanía al cliente, la especialización o la flexibilidad”, destacó. Pero también se enfrentan retos derivados del avance tecnológico, ve la CNMV. Concretamente, la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
“La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para mejorar la eficiencia operativa y reducir costes automatizando procesos. Su adopción debe hacerse con responsabilidad, garantizando que los sistemas son explicativos, éticos y seguros”, defiende Marín. Desde la CNMV ven positivo el desarrollo y uso de nuevas tecnologías siempre que su uso sea responsable y se garantice la protección del inversor. De hecho, el propio regulador está valorando el desarrollo del uso de la inteligencia artificial para mejorar su eficiencia interna y también sus capacidades de supervisión.
Proporcionalidad en la supervisión de DORA
En cuanto a la ciberseguridad, las EAFI han tenido que enfrentarse también a nuevas obligaciones derivadas del reglamento DORA sobre resiliencia operativa del sector financiero, reconoce Marín. “Sabemos que estas exigencias suponen un esfuerzo de unos costes especialmente para entidades más pequeñas. Desde la CNMV somos plenamente conscientes de esta realidad y aplicaremos criterios de proporcionalidad en la supervisión”, afirma.
No obstante, la vicepresidente de la CNMV insistió en la necesidad de que las entidades hagan un esfuerzo por cumplir estas obligaciones. “La ciberseguridad es un pilar fundamental para preservar la confianza del inversor. Un fallo en este ámbito puede tener un impacto reputacional y financiero muy elevado”
Marín también dedicó unas palabras para los criptoactivos. De momento la CNMV no está percibiendo un interés generalizado por parte de las EAF en prestar este tipo de asesoramiento. Dicho esto, reconocen que este es un ámbito en evolución en todo caso y estarán atentos a cómo se comporta la demanda y a cambios en la incipiente regulación. “Nos gustaría que las EAFI se mantuvieran prudentes en el ámbito de los criptoactivos dado el carácter incipiente del marco regulatorio y las menores garantías que ofrecen este tipo de activos”, pide.
Prioridades estratégicas de la CNMV
La directiva aprovechó su intervención en el Congreso Anual de ASEAFI para destacar cuatro de los nueve puntos que la CNMV se ha marcado como sus prioridades estratégicas para su mandato hasta 2030.
- La protección del inversor sigue siendo la prioridad de la CNMV. Pero el regulador es consciente de que debe adaptarse a los nuevos tiempos marcados por la digitalización y el uso de los canales digitales por parte del inversor minorista, así como la creciente utilización de las redes sociales y, con ello, también la proliferación de conductas fraudulentas. Para reforzar la prevención contra el fraude financiero han creado un nuevo departamento en la CNMV que integra la gestión de las reclamaciones y consultas, la educación financiera y la prevención contra el fraude. La intención de la CNMV es relanzar el Plan de Acción contra el Fraude Financiero. También se ha propuesto actuar contra los influencers financieros que no cumplen la normativa y también contra la publicidad de lo que llamamos chiringuitos financieros en las plataformas tecnológicas.
- Facilitar y promover el acceso del inversor minorista a los mercados de capitales. “Las EAF tienen un papel relevante al facilitar la entrada del inversor minorista a los mercados y ejercer esa labor fundamental de educador financiero”, insiste Marín.
- Simplificación del marco regulatorio y supervisor. Desde la CNMV están revisando internamente sus prácticas supervisoras para agilizar procedimientos y reducir cargas innecesarias. Esperan presentar en otoño un catálogo de iniciativas para simplificar la regulación con el objetivo de mejorar la competitividad de la industria española.
- Mayor acercamiento a la sociedad, a los distintos actores en los mercados de capitales. “La CNMV no solo debe monitorizar a los sectores que supervisa, sino que también debe apoyarlos y facilitar su desarrollo y asegurarse de que cumplen esa función de canalización de ahorro a la inversión”, defiende Marín.


