Volver a las aulas a mitad de una carrera consolidada en finanzas no es solo un ejercicio intelectual: puede reescribir el rumbo personal y profesional de quien se decide a emprender este camino. Y es que un doctorado, ya sea en su vertiente más académica (PhD) o en su versión ejecutiva (DBA), exige un rigor metodológico que la rutina profesional puede haber diluido con los años y transforma la manera de analizar problemas y tomar decisiones, dentro y fuera del aula.
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