¿Quién dijo burbuja? El sector tecnológico desafía las altas valoraciones

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Adeolu Eletu on Unsplash

Mucho se ha hablado estos meses de los fantasmas de la burbuja puntocom. De cómo las valoraciones exigentes en las tecnológicas apuntaban claramente a una euforia desmedida. Hasta el momento la principal justificación estaba en la temporada de resultados. Unos PER altos históricamente hablando se entenderían con un crecimiento de beneficios de doble dígito.    

… Y las grandes tecnológicas han cumplido. En líneas generales, los resultados que va presentando el sector estos días desvela un crecimiento brutal en los últimos meses. Hablamos de márgenes de doble dígito y en expansión.

Claro que hay luces y sobras como recuerda Nicholas Hancock, analista especializado de Carmignac. Hay tecnológicas que seguirán ganando mercado tras la normalización de la economía y otras que sufrirán por ello. Y nos pone dos ejemplos. Snapchat, la red social con más penetración en la Generación Z, ha visto un crecimiento de uso con la reapertura con la población queriendo compartir sus reencuentros y planes sociales. Por el contrario, otras plataformas de distinta temática han anunciado perspectivas más débiles en un futuro. Es el caso de Pinterest, Netflix o Spotify.

Y luego hay tecnológicas con un potencial impresionante tanto en confinamiento como en reapertura. Es el caso de Google (Alphabet), que se beneficia tanto del Work from Home como de la normalización. El año pasado sus vientos de cola fueron el alza en publicidad digital y el crecimiento de demanda por Youtube. Y ahora que volverán los viajes de ocio, su filial Booking.com está posicionada para captar el boom del turismo. De hecho, ya ha anunciado que las búsquedas de viajes han vuelto casi a niveles de 2019.

Tres áreas de crecimiento en las tecnológicas

Son empresas donde los analistas ya tenían fuertes expectativas, pero es que han sorprendido incluso a los más optimistas. Apple presentó fuertes resultados, donde el beneficio recurrente fue más fuerte de lo esperado. “Se trata de determinar qué compañías tienen una fortaleza sostenible. Porque hay hábitos que se han formado durante la pandemia que han llegado para quedarse”, afirma Hancock.

Así, David Older, responsable de renta variable de Carmignac, dividiría en tres las áreas tecnológicas con potencial.

1. La infraestructura de la nube. Los grandes jugadores están subcontratando su infraestructura tecnológica. Y aquí los ganadores son empresas como AWS de Amazon o Azure de Microsoft. “Estamos viendo tendencias muy fuertes de adopción de la nube que van a continuar”, vaticina Older.

2. El poder computacional. Aquí hablamos de microdispositivos más avanzados o maquinaria con tecnología artificial.

3. Software. Es la nueva fuente de beneficios en el sector. Lo ve Older en negocios como Salesforce o Elasticsearch de Microsoft.

Older también ve recorrido en el mundo de la publicidad digital. Sobre todo por el potencial de segmentación que ofrece. “Los anuncios segmentados serán la mayoría”, afirma el gestor. En su opinión, las compañías que venden directamente al consumidor se han dado cuenta de que no necesitan un comercio a pie de calle. Y por lo tanto, tiene un porcentaje de su presupuesto que redirigir. “La publicidad digital es el nuevo alquiler”, vaticina Older.

¿Qué está pasando en los semiconductores?

Pero no todo son vientos de cola para el sector. Las tecnológicas se enfrentan a una fuerte disrupción en su cadena de producción: los semiconductores. “El problema se resume en un exceso de demanda junto con una escasez de oferta”, resume Hancock. La tormenta perfecta. Del lado de la demanda, se han juntado tres factores. 1. El repunte en el apetito por ordenadores, que ha superado expectativas. 2. La expansión del 5G. 3. La minería de criptoactivos.

Del lado de la oferta, varios eventos medioambientales han lastrado al sector. El más severo es la sequía en Taiwan. La fabricación de semiconductores requiere elevados niveles de agua y Taiwan es el 60% del mercado. Las tecnológicas ya han puesto en marcha proyectos para construir fábricas de semiconductores fuera de China. Pero eso no evitará los problemas en la oferta a corto plazo. De hecho, Hancock calcula que podríamos estar ante una disrupción en la cadena de dos años aproximadamente.