¿Quiénes son las BEACH?

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pericoterrades. Flickr. Creative Commons

Las BEACH. Es el último acrónimo anglosajón que ha surgido en la industria de gestión de activos. Se utiliza para referirse a unas empresas muy determinadas. Concretamente, a empresas del sector de viajes (es la B de Booking), entretenimiento (E), aerolíneas (A), casinos y cruceros (C) y Hostelería y hoteles (H). En definitiva, a compañías del sector de los viajes y el ocio sensibles a los confinamientos por el COVID-19 y que han sufrido considerablemente al inicio de la pandemia.

También son empresas de las que los inversores esperan algún tipo de recuperación bursátil a medida que se avanza en la recuperación económica. La pregunta es… ¿estará de moda las BEACH o las olas serán demasiado altas? Según explican en BNY Mellon IM, el éxito de la vacuna aporta beneficios tangibles en al menos algunas de las principales economías del mundo, y muchos inversores se preguntan si podríamos ver un aumento del rendimiento de las empresas relacionadas con el ocio y los viajes.

“Los viajeros anhelan lo que les fue arrebatado… Y lo que desean es ver a sus amigos y a sus familias, que no han visto en mucho tiempo”, afirma Brian Chesky, consejero delegado de AirBnB, sobre la evolución de los viajes. La vacunación avanza y eso hace que sean muchos los que estén apostando por la recuperación de valores que se han visto especialmente penalizados en el mercado, especialmente en 2020.

Más allá de los BEACH

La cuestión sería qué compañías, además de las BEACH, se verían beneficiadas en este entorno inflacionario como el que podría crear la reapertura económica. Según John Bailer, gestor en Newton (BNY Mellon IM), sectores como el financiero o el energético tienden a verse beneficiados en escenarios como el actual. Por eso, el experto cree que los valores financieros, aunque no forman parte de los BEACH, podrían salir muy reforzados. Especialmente las entidades que ofrecen créditos al consumo.

“Una entidad con una fuerte presencia en la financiación de automóviles ya se está beneficiando de las ganas de los consumidores estadounidenses de gastarse las ayudas públicas en la compra de coches nuevos o usados, lo que está elevando el valor residual de los coches de segunda mano”, explica.

Otro segmento que también se está beneficiando de este aumento del gasto discrecional, más allá de los esperables como hoteles, restaurantes y aerolíneas, son las refinerías de petróleo.

La reapertura ha conllevado un fuerte incremento de los desplazamientos por carretera. Y otras áreas, como el transporte aéreo y los cruceros, empiezan a recuperarse desde niveles muy deprimidos. A su juicio, esto proporcionará un impulso constante a medida que los precios de los carburantes avancen de forma paralela a la demanda. “La escasez de oferta y la intención del sector de reducir la inversión de capital en vez de distribuir efectivo entre sus accionistas resultarán determinantes. Esto es así porque la mayor demanda de viajes contribuirá al aumento del precio del petróleo y la gasolina”, concluye.