Rodrigo Buenaventura toma posesión como presidente de CNMV y marca sus líneas básicas

rodrigo buenaventura
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Rodrigo Buenaventura, en su toma de posesión como presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores junto a la nueva vicepresidenta, Montserrat Martínez, agradece la confianza a la vicepresidenta Tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

En sus palabras de agradecimiento a Calviño, Buenaventura ha comentado que: “te honra confiar en un directivo de la casa para el cargo de presidente por primera vez en sus 32 años de historia porque manda un mensaje sobre la madurez de la institución”. En este sentido, cree que da muestras de que la alta dirección de la CNMV puede ser un vivero natural para la presidencia de la misma como ha ocurrido históricamente en otros supervisores, como el Banco de España.

Desde su punto de vista, el mandato que ahora inicia es incierto y estimulante. Como para un gestor de renta fija que intenta cada día predecir la evolución de los tipos de interés, señala Buenaventura, “quien piense en el mundo de la supervisión de los mercados financieros que se puede marcar un plan a cuatro años vuelve a caer en la ilusión”.

La experiencia enseña que las sorpresas ocurren en economía en general y en finanzas en particular, afirma el nuevo presidente. En el contexto actual, considera, la estrategia que marque la CNMV debe tener un enorme componente de flexibilidad y capacidad de adaptación, pero es obligado tratar de anticiparse al futuro. “Nos va en ello nada más y nada menos que la protección de los inversores, el funcionamiento de los mercados financieros y la estabilidad financiera”, contextualiza.

Por tanto, piensa que la CNMV debe adoptar un enfoque probabilístico. “Casi seguro, nos encontraremos en los próximos cuatro años un entorno más digitalizado, más integrado en la Unión Europea y con un peso mayor de las finanzas sostenibles”, indica Buenaventura, quien fija estos puntos como ejes centrales. El presidente señala que un entorno con mayor activismo inversor, un nivel reforzado de rendición cuentas de empresas cotizados y una madurez de intermediarios con posibles procesos de concentración a medida que las condiciones competitivas evolucionen, marcarán sus líneas de actuación.

Además, cree que es posible que haya “transformaciones significativas en las estructuras de post contratación, nuevos entrantes en la prestación de servicios financieros, a mayores niveles de ciberriesgos para infraestructuras y dinámicas internacionales como el Brexit que pongan a prueba nuestra regulación”.

Lo que si está seguro es que la CNMV abordará estos retos con las mismas armas que en las tres últimas décadas: independencia, profesionalidad, capacidad escucha y respeto escrupuloso de la norma. “Contamos con un equipo excepcional”, determina.