Con todo lo que se ha debatido políticamente sobre la independencia energética, hay una escasez que no está lo suficientemente en el foco de la agenda política y social: el agua. Según las cifras que maneja BNP Paribas AM citando a la ONU, se deberían invertir 260.000 millones de dólares más al año en infraestructuras relacionadas con el agua para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030. A pesar de que no está en el foco mediático, en opinión de Hubert Aarts, la tesis a favor de la temática del agua solo se ha fortalecido en el último año.
El gestor del BNP Paribas Aqua, con Rating FundsPeople, detecta novedades tanto en mercados emergentes como desarrollados. En el primer caso, el auge de la clase media en países como China o la India ha aumentado la necesidad de dar acceso a agua potable, así como el desarrollo de la infraestructura necesaria para el ecosistema (transporte, bombas, filtros, canalizaciones, etc.). Asimismo, el aumento de la población no solo aumentará la demanda de agua potable, sino también la de otros productos y procesos que dependen del agua, como la agricultura y la industria.
Pero es que en los países desarrollados también es necesaria mayor inversión para renovar el ecosistema. “La infraestructura del transporte de agua en regiones como Europa es antigua, con bombas y sistemas más ineficientes”, cuenta Aarts. Y a medida que crece y se desarrollan las ciudades, es crítico urbanizar con las necesidades del sistema de agua en mente. “No solo se trata de llevar el suministro de agua potable y saneamiento a un mayor número de personas en un área concentrada, sino que las canalizaciones se deben adaptar al mayor flujo de agua o aumenta el riesgo de inundaciones debido a la escorrentía del agua procedente de superficies impermeables como carreteras y tejados”, explica Aarts.
Y es que uno de los problemas en el sector es la pérdida de agua por fugas. Según los números que maneja el gestor, afecta al 15—20% del agua tratada. Así, en el fondo tienen empresas especializadas en detección de fugas, así como en el arreglo de las cañerías.
El riesgo de los PFA y la necesidad del tratamiento del agua
Otro de los grandes retos que están surgiendo es un problema concreto de la calidad del agua: la presencia de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en el agua potable y los cursos de agua. Conocido popularmente como microplásticos, llegan al sistema de agua a través de la ropa cuando ponemos una lavadora porque las vestimentas cada vez más están compuestas de poliéster o cuando lavamos una sartén de teflón. “A la larga todo el plástico se va descomponiendo poco a poco. Es reto es que no lo vemos con nuestros propios ojos. Hacen faltan sistemas más avanzados y precisos de detección y filtración del agua porque el estándar se tiene que elevar”, explica el gestor.
Entre las soluciones que permiten medir los compuestos PFAS presentes en el agua destaca la espectrometría de masas de alta resolución. “Para detectar la presencia de microplásticos en el agua se puede utilizar una técnica denominada citometría de flujo. Una de las técnicas para detectar virus de transmisión hídrica, con el fin de impulsar una respuesta política eficaz en este ámbito, es la secuenciación de nueva generación”, explica Aarts.
Sequías e inundaciones
También hay retos a gran escala: inundaciones y sequías. “Los gobiernos deben pensar más inteligentemente; tener los sistemas de drenaje adecuados y que los sistemas de alcantarillado puedan gestionar fuertes lluvias como la que hubo en Alemania el verano pasado, que terminó extendiéndose a los países vecinos”, insiste Aarts.
Y ocurre lo mismo con la otra cara de la moneda, las sequías. “Los países deberán gestionar mejor su consumo de agua para asegurar que llega a toda la población”, comenta. En esta línea, el gestor ha visto un debate interesante que está surgiendo sobre el uso del agua potable. “Solo un 5-10% del agua potable del sistema se usa para beber, por lo que se está abriendo la pregunta de si realmente es necesario aplicar el mismo sistema de filtrado y depuración a toda el agua que pasa por el sistema”, cuenta Aarts.
El impacto de la IA
Y, por último, el sector del agua también está influenciada por el auge de los nuevos sectores digitales. “La industria de los semiconductores es muy intensiva en el uso del agua. Se utilizan enormes volúmenes de agua para refrigerar los servidores y mantener la temperatura que hace funcionar los sistemas. Ante eso hay soluciones innovadoras de gestión del agua, como los sistemas de circuito cerrado, que pueden desempeñar un papel importante a la hora de abordar los problemas de sostenibilidad”, explica.


