Update del MS Global Brands: los dos últimos cambios realizados en la cartera

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Foto cedida

El MS Global Brands es un fondo que representa muy bien la filosofía de inversión de Morgan Stanley Investment Management. Basada en la generación de alfa a través de una gestión activa alejada de los índices, este producto con Sello FundsPeople 2020, con la triple calificación (Favorito de los Analistas, Blockbuster y Consistente), trata de pensar y actuar de manera diferente al mercado. La cartera tiene como objetivo contar con compañías de alta calidad que normalmente son descritas por tener la capacidad de mantener una elevada rentabilidad sobre el capital operativo (ROCE) y poseen activos intangibles poderosos, difíciles de replicar, como por ejemplo marcas, licencias, patentes o redes, con gran poder de fijación de precios. Estos negocios requieren de un equipo directivo muy competente para poder gestionar el capital disponible de una manera eficiente.

Llevan apostando por esta estrategia desde hace más de 24 años, capitalizando esos beneficios que genera año a año y proporcionando cinco veces más de rentabilidad que el mercado desde su lanzamiento. Desde 1996, son ocho los años en los que el mercado ha proporcionado rentabilidades negativas. El Global Brands ha caído en dos de ellos y en menor medida. Otro aspecto destacable de la estrategia es que tiende a participar en la gran parte de las subidas del mercado (aproximadamente el 85% ) recogiendo la mitad de las caídas. Es de esta forma en la que los gestores del producto generan rentabilidad en el largo plazo.

En estos momentos, confían en que ninguna de las empresas que tienen en cartera se enfrente a problemas financieros como consecuencia del COVID-19. A esta convicción llegan tras realizar un análisis que presentan en tres bloques.

En primer lugar, está el efecto directo de la pandemia y los esfuerzos por controlar su propagación: la prohibición de viajes, comer o beber en bares o restaurantes, el aplazamiento de las operaciones no urgentes en los hospitales. Lo anterior, unido al aumento de la demanda en áreas como los alimentos, productos sanitarios y software. En segundo lugar, el impacto indirecto de una posible desaceleración económica pronunciada en todo el mundo. Y el tercero define el nuevo paradigma mundial tras los efectos de esta crisis, y cómo esto afectará tanto a los sectores como a las empresas individuales. “Si bien es demasiado pronto para sostener una opinión clara sobre esto, no descartamos nuevos nombres que consideremos compounders de la nueva normalidad”, explica Alistair Corden-Lloyd, miembro del equipo de inversión.

Gran parte de la resiliencia demostrada durante el trimestre deriva de la exposición sectorial. “El peso de los sectores de consumo estable, tecnologías de la información y sanitario supone el 85% de la cartera. Estos tres sectores son los que históricamente mejor han resistido las caídas y también lo han hecho durante el primer trimestre. Es precisamente aquí donde encontramos compounders de alta calidad”, afirma.

El sector de consumo estable ha vuelto a demostrar su carácter defensivo. Sin  embargo, ha habido una gran disparidad en términos de rentabilidad entre los nombres. “Esto es una consecuencia directa del distanciamiento social y el confinamiento que han tenido un efecto drástico. El sector de tecnología de la información tiene exposición a software y a software as a service (SaaS). Es en estos subsectores donde encontramos compounders de calidad”, indica Corden-Lloyd.

A su juicio, hay razones para creer que el ámbito de software debería mostrar incluso mayor solidez en este momento, dado el aumento de los ingresos recurrentes gracias a las suscripciones a en la nube, con mayor fidelidad que las ventas de programas informáticos.

Por último, la cartera tiene una gran exposición al sector sanitario, donde los gestores se concentran en las áreas de los equipos médicos y las ciencias de la vida, que se enfrentan a menos riesgos políticos y de expiración de patentes que las farmacéuticas tradicionales. “Como sucede con el ámbito del consumo estable, no se cuestiona el carácter defensivo del sector, que ha demostrado durante la crisis al caer solo un 11% frente al 21% del índice MSCI World”.

Durante este período de crisis de los mercados, los gestores no realizaron grandes cambios en cartera. Sin embargo, han incorporado dos compañías y han salido de una. "Siempre buscamos nuevas oportunidades para incorporar compañías a nuestra estrategia de inversión a largo plazo. Con nuestro enfoque en empresas de alta calidad, buscamos valoraciones atractivas, que cuenten con una buena estructura de la administración, correcta asignación de capital y potentes activos intangibles como marcas reconocibles, por ello hemos añadimos Procter & Gamble y LVMH", revela Corden-Lloyd.