El PIB brasileño apenas creció un 0,2% en 2014, frente al 7,5% registrado tan solo cuatro años atrás. La deriva del país, que ha acusado la caída de la demanda de materias primas por parte de su socio comercial chino, junto con las poco acertadas políticas del gobierno de Dilma Rousseff y los graves casos de corrupción, entre otras cargas, no impide a Mark Mobius afirmar que él y su equipo creen que “Brasil tiene en escena todos los elementos para lograr tasas mucho más elevadas de crecimiento si hay voluntad política”.
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