2025: nuevo régimen de crecimiento, nuevo régimen de tipos de interés, pero también nuevo régimen de inflación

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Firma: cedida (Groupama AM).

Estamos en un momento de una profunda transición a nivel global. Los próximos 10 años serán muy distintos a la década que dejamos atrás, afirma Christophe Morel, economista jefe de Groupama Asset Management. La palabra clave: inversión. “Estamos en un ciclo de inversión sostenible a largo plazo”, vaticina el experto. Será la tendencia contraria al último ciclo económico que precisamente se ha caracterizado por una falta de inversión. “Hubo crecimiento económico, pero no porque los países y empresas invirtiesen sino porque estaba estimulado por el consumo. Por eso los tipos de interés estaban al cero por ciento y no había inflación, era una economía desequilibrada”, explica.

En esta profunda transformación que divisa Morel para los próximos años destacan cuatro transiciones: geopolítica (hacia una mayor independencia soberana), medioambiental, digital y demográfica. “Y precisamente porque estamos en este mundo de transiciones, no nos queda más remedio que invertir”, insiste Morel. Por eso defiende que estamos entrando en un ciclo de inversión largo.

Cuatro consecuencias de un super ciclo del capex

Eso a su vez traerá sus propias consecuencias. Lo primero es que cuando hay mayor inversión los tipos de interés suben o se mantienen altos. Segundo, que el mercado laboral deja de ser un factor de preocupación. Tercero, que es un catalizador positivo para la productividad, y cuarto, que obliga a repensar en las implicaciones para el mercado.

Si no hay inversión, no hace falta capital, por lo que el precio, los tipos de interés para financiar esos recursos es cero. Es lo que pasaba en la anterior década de tipos negativos”, explica Morel. “Ahora ocurre lo contrario, la demanda de capital lleva a un reequilibrio de los tipos de interés al alza. Y esto es algo positivo, es señal de una economía sana”. Por eso el economista no cree que volvamos a ver pronto tipos de interés tan bajos como en la década pasada incluso aunque los bancos centrales reacciones a una recesión. De hecho, para este mismo 2025 su escenario base es que solo veremos dos recortes más por parte de la Reserva Federal, menos de los que descuenta el mercado. También ve menos rebajas de tipos en Europa que las descontadas, algo que le aleja más firmemente del consenso.

La segunda consecuencia es que la inversión estructural crea una base sólida para el mercado laboral. “Para invertir hace falta mano de obra. Por eso prevemos un empleo resiliente. Y si hay trabajo el consumo tampoco será una fuente de preocupación”, argumenta. 

En cuanto a la mejora de la productividad, Morel lo ve como un cambio necesario dada la pirámide de población actual. “En un contexto envejecimiento demográfico el crecimiento solo puede llegar de un aumento de la productividad y eso solo vendrá dado por una mayor inversión”, insiste. El argumento del economista solo se refuerza aún más con la innovación que está llegando del sector tecnológico y la inteligencia artificial.

Implicaciones para los mercados

Y, por último, estos cambios que vaticina Morel tendrán sus implicaciones para las distintas clases de activos. Por ejemplo, nos obliga a repensar el nivel de lo que se entiende hoy como sostenible para la deuda pública. “Es imposible que se dé el ciclo de inversión que preveo si no hay apoyo por parte de los organismos públicos”, afirma el economista. Y ve apetito político para hacerlo. Claro que eso significa que los países emitirán más deuda.

Ese aumento del endeudamiento de los países no es algo que Morel vea como preocupante o negativo. “Hay que distinguir entre endeudamiento bueno y endeudamiento malo. Endeudarse para financiar la transición energética no es lo mismo que hacerlo para estimular el consumo. El crecimiento económico que se dará fruto de la inversión es precisamente lo que permitirá pagar esa deuda”, explica.

La inflación seguirá en el centro del debate

Y la última derivada de este panorama que nos dibuja Morel tiene que ver con un viejo conocido ya: la inflación. Para el economista jefe, los precios seguirán en el centro del debate. “Estamos en un nuevo régimen de inflación en comparación con la década pasada. Ahora los riesgos de cola de los precios están en el lado opuesto. Un mundo de transición, por definición, traerá más inflación, más escasez en los recursos financieros y en capital humano. La desglobalización y la transición energética también son dos vientos inflacionarios”, explica. Por eso Morel cree que la nueva normalidad en los niveles de inflación es más bien el 3% y no el 2% que fijan los bancos centrales.