En los últimos años, la forma en que se crea, comunica y percibe el valor empresarial ha cambiado; el desempeño ya no se evalúa exclusivamente a través de indicadores financieros: el impacto social, cultural y medioambiental cuenta cada vez más, también para inversores y stakeholders. En este contexto, la cultura y la creatividad se están convirtiendo en palancas estratégicas para el desarrollo sostenible, más allá de una dimensión secundaria o filantrópica.
Este es un artículo exclusivo para los usuarios registrados de FundsPeople. Si ya estás registrado, accede desde el botón Login. Si aún no tienes cuenta, te invitamos a registrarte y disfrutar de todo el universo que ofrece FundsPeople.
