“La crisis de deuda soberana europea parece haber perdido cierta intensidad a lo largo de las últimas semanas”. Así lo entienden en Franklin Templeton Investments, al creer que hay razones para el optimismo. Debido en gran parte a las promesas de intervención masivas anunciadas por el BCE, los diferenciales de los bonos españoles, italianos, irlandeses e incluso griegos han experimentado una fuerte contracción. Al mismo tiempo, España, vista por muchos como el próximo país que solicitará el rescate, fue capaz de cubrir a principios de noviembre sus objetivos de financiación con una fuerte demanda por parte de los inversores. A todo ello hay que añadir que el compromiso adquirido por la autoridad monetaria ha facilitado el regreso de los bancos periféricos a los mercados de renta fija.
Algunos datos para la esperanza y otros para la preocupación en Europa

Carlos Smith, Flickr, Creative Commons
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