Altum Faithful Investing ha recibido la autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para operar como Agencia de Valores, un hito que marca un nuevo paso en la evolución de la firma y refuerza su posicionamiento dentro del ámbito del asesoramiento financiero con criterios éticos.
La nueva condición regulatoria permite a Altum desarrollar su actividad bajo el marco aplicable a las Agencias de Valores, incorporando exigencias reforzadas en materia de gobierno corporativo, control interno, cumplimiento normativo, gestión de riesgos y tratamiento de conflictos de interés, en línea con los estándares del sector. Además, amplía los servicios que puede prestar a sus clientes: al asesoramiento financiero se suman ahora la recepción y transmisión de órdenes y la gestión discrecional de carteras.
Desde la firma explican que este avance refuerza su compromiso con un asesoramiento financiero alineado con la Doctrina Social de la Iglesia y, por tanto, con el desarrollo de la Inversión Coherente con la Fe (Faithful Investing) dentro del sector financiero.
Tres ejes para la nueva etapa
En esta nueva fase, Altum impulsa su propuesta de valor en torno a tres ejes: fortaleza, accesibilidad y libertad. La autorización como Agencia de Valores refuerza, en primer lugar, la profesionalidad y solidez de la entidad, al permitirle operar bajo un marco regulatorio más exigente y ampliar su oferta de servicios financieros.
En segundo lugar, la firma busca hacer más accesible la inversión coherente con la fe católica, ofreciendo soluciones adaptadas a distintos perfiles de inversor, sin renunciar a su metodología propia de análisis y construcción de carteras basada en los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Por último, esta nueva etapa permitirá a Altum ampliar y reforzar su oferta de soluciones de inversión, con el objetivo de facilitar al inversor una mayor capacidad de elección coherente con su fe, integrando criterios de inversión claros y consistentes. En paralelo, la firma fortalece sus herramientas de implicación accionarial, como el ejercicio del derecho de voto en juntas generales (proxy voting), conforme a su política de voto basada en sus guías de inversión.
“Este paso a Agencia de Valores es una respuesta directa a la demanda que estamos viendo en un contexto donde hay un resurgir religioso en la sociedad. Cada vez más personas, y sobre todo los jóvenes, no quieren vivir una vida fragmentada, tampoco en sus decisiones de inversión. Buscan coherencia”, afirma Borja Barragán, fundador de Altum. “Ser Agencia de Valores nos permite elevar el nivel del servicio y ofrecer más y mejores soluciones para que el inversor pueda invertir de acuerdo con su fe sin renunciar al rigor, la transparencia y la profesionalidad financiera”.
Un enfoque basado en la Doctrina Social de la Iglesia
Altum Faithful Investing articula su propuesta de valor a través de un enfoque propio que permite al inversor alinear sus decisiones financieras con criterios coherentes con la Doctrina Social de la Iglesia. Sus guías de inversión se basan en cuatro pilares: la promoción de la dignidad humana, la promoción de la vida humana, la promoción de la familia y el cuidado y protección de la creación.
El objetivo de la firma es ofrecer carteras y recomendaciones que, apoyándose en estos principios y en un análisis financiero exhaustivo, demuestren que es posible invertir de manera coherente con la fe sin renunciar a la rentabilidad.

